La ENET 27 produce

La Escuela Técnica 27 Hipólito Yrigoyen (ET27), acaba de inaugurar una planta modelo que cumple todos los estándares de la industria alimenticia y farmacéutica y que permitirá que sus estudiantes produzcan medicamentos, productos de limpieza y cerveza de forma similar a como producen en los laboratorios de primer nivel.

El proyecto encierra además un desafío tanto o mas importante que la obra en sí, pues a partir de él se logró congregar a toda la comunidad educativa. Así para la realización del proyecto se organizaron el Centro de Estudiantes, la Cooperadora, directivos del colegio, docentes, e incluso algunas empresas del sector que aportaron parte de los materiales de la planta que tuvo un costo superior al millón de pesos.

“Ahora todo va a ser más fácil porque ya nos acostumbramos a trabajar juntos y realmente el afecto es importante. Ya nada nos puede parar..”

El presidente de la Cooperadora de la ET27, Pablo Quiróz, subrayó que el origen del proyecto  “nació por la necesidad de cubrir lo que se llaman las practicas profesionalizantes que bajaba este año con la Nueva Escuela Secundaria –NES, y nuestro objetivo era lograr que los chicos puedan hacerlas dentro del colegio. Teniendo ya una Planta Piloto decidimos mejorarla y adaptarla a las nuevas necesidades”.

 

HISTORIA DE UNA COMUNIDAD. La vieja ENET 27 Hipólito Yrigoyen comenzó a funcionar en 1948 como una “Escuela Técnica de Oficios Industrias de la Alimentación” y desde el principio tuvo un fuerte impulso de su Cooperadora, presidida entonces por José Bergoglio, padre de su santidad Papa Francisco, egresado del colegio. En 1968 el esfuerzo de la comunidad logra obtener un nuevo predio donde erige el edificio de su actual sede (en la calle Baigorria entre Virgilio y Moliere del barrio porteño de Villa Real) que inaugura recién en 1974.

Desde el año pasado (septiembre de 2017) la comunidad compuesta por madres y padres, docentes y estudiantes, aceptaron el nuevo desafío y comenzaron a darle forma a pesar del “enorme bagaje técnico y teórico” que requiere conocer el funcionamiento de una planta profesional de estas características. La renovación de autoridades y el impulso del director Oscar Labal renovó el impulso para que en 2018 se concretara la obra.

Con el apoyo renovado, y el aporte del químico Gabriel Cancián y el arquitecto Fabián Rossino, ambos integrantes de la Cooperadora, todos los sábados se transformaron en días de trabajo. “Los pibes ayudaron muchísimo (…) evaluando qué partes de los pisos que nos mandaban servían, nos ayudaron a pintar. Lo que logramos es que toda la cooperadora se uniera, el centro de estudiantes, todos los alumnos, los profesores”, señala Cancián.

El aporte económico corrió principalmente por cuenta de laboratorios ELEA Phoenix, Grupo Dema, Disprofarma, Perfiles del Pilar y Fernando Bernasconi quienes realizaron donaciones de materiales, a los que se sumaron aportes en efectivo de docentes de la propia escuela y decenas de iniciativas como rifas y festivales, que permitieron cubrir los gastos de la obra.

El resultado de todo este gigantesco esfuerzo se puso en marcha hace dos semanas. “La nueva planta tiene un proceso de producción similar a como produce hoy en día cualquier industria alimenticia y farmacéutica de primera línea”, explica Raúl Gendelmam. La diferencia con la Planta anterior es abismal “yo en el fondo de mi casa puedo hacer una mermelada casera, pero no es el proceso industrial, con los cuidados que tiene: los cambios de ropa, tener que respetar los lugares de circulación, tener que validar los procesos que están haciendo, los tiempos, la iluminación, los zócalos sanitarios. Es un cambio de mentalidad”.

Además se mejoraron las condiciones de seguridad e higiene. “Se trató de que conozcan que hay una forma de trabajar afuera y que ahora, en cinco o seis meses, cuando ya estén en la calle, van a ser personas que saben lo que tiene que hacer y no va a haber nada nuevo cuando enfrenten a su primer trabajo”, destaca.

Ahora sólo resta esperar la inauguración del tercer laboratorio, dedicado a la producción de líquidos -como cerveza- y de alimentos, y la confianza de lograrlo en pocos meses es total. “Este fue el primer empujón”, confirman los protagonistas y predice “Ahora todo va a ser más fácil porque ya nos acostumbramos a trabajar juntos y realmente el afecto es importante. Ya nada nos puede parar”.