El Gobierno presentó un régimen ampliado de incentivos para grandes inversiones que pone a los reactores modulares pequeños y medianos, la producción de uranio y la manufactura asociada como piezas clave para dejar atrás el modelo exportador de materias primas. El plan promete beneficios fiscales inéditos y exige a provincias y municipios topear sus tributos para atraer capitales a sectores de alto valor agregado.
El anuncio llegó desde Estados Unidos, donde el presidente Javier Milei adelantó que enviará al Congreso el proyecto bautizado “Súper RIGI”, una versión reforzada del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones creado por la Ley Bases. La iniciativa amplía el alcance del esquema original para cubrir actividades industriales que hoy casi no existen en el país y que requieren escala, estabilidad tributaria y horizonte de largo plazo. Entre ellas, la energía nuclear aparece como uno de los pilares tecnológicos que el Ejecutivo quiere desarrollar junto al litio, el GNL y la electromovilidad.
A diferencia del RIGI tradicional, el nuevo texto contempla beneficios específicos para la cadena nuclear completa: desde la producción de uranio hasta el diseño y fabricación de reactores nucleares modulares pequeños y medianos, conocidos como SMR. La intención oficial es que esos reactores no sólo abastezcan la demanda eléctrica interna, sino que se conviertan en un producto exportable de alto contenido tecnológico, con plantas de ensamblaje y proveedores locales de componentes. Para eso, el régimen sumará a la energía nuclear en el mismo grupo de promoción que el hidrógeno verde, las baterías de litio y las plantas de GNL onshore, buscando integrar esas industrias bajo una misma lógica de transición energética y agregado de valor.
El “Súper RIGI” profundiza los incentivos fiscales: la alícuota de Ganancias baja al 15% frente al 25% vigente, se habilita una amortización acelerada que permite deducir el 60% de la inversión en el primer año y se eliminan de inmediato los derechos de exportación, beneficio que hoy recién rige a partir del tercer año. También se eximen aranceles de importación para equipos e insumos críticos, algo clave para proyectos nucleares que dependen de componentes de alta precisión y plazos largos de construcción.
Para que las empresas accedan a esos beneficios, las provincias y municipios que adhieran deberán limitar su presión tributaria. El Ejecutivo fijó que Ingresos Brutos no podrá superar el 0,5% y que las tasas municipales no se calculen sobre las ventas de las compañías. El punto busca evitar que la carga local desarme los márgenes de proyectos intensivos en capital como los nucleares, que compiten con otros destinos de inversión y necesitan previsibilidad por décadas.
Desde la Casa Rosada sostienen que el objetivo es “transformar la matriz productiva argentina” y pasar de exportar commodities a desarrollar cadenas industriales completas. En ese esquema, la energía nuclear funciona como un puente entre la minería del uranio, la ingeniería de alta complejidad y la generación de empleo calificado. El Gobierno vincula el plan con el impulso a Vaca Muerta, el cobre y el hidrógeno, pero aclara que el “Súper RIGI” busca ir más allá: crear capacidades tecnológicas propias en sectores que hoy tienen escaso desarrollo en el país.
El antecedente inmediato es el RIGI, que ya recibió siete proyectos mineros aprobados por 8.104 millones de dólares y tiene otros 13 en evaluación, con una cartera total de 50.692 millones entre presentados y aprobados. También se aprobó bajo ese régimen el megaproyecto de GNL de Southern Energy por 6.878 millones de dólares, con dos buques de licuefacción que se instalarán en Río Negro. El nuevo esquema toma esa experiencia para extenderla a la industria nuclear, con la idea de que los SMR puedan escalarse en módulos y adaptarse a polos productivos o a la exportación regional de energía.
El proyecto todavía debe pasar por el Congreso, donde se discutirá su alcance y la adhesión de las provincias. Mientras tanto, el Gobierno ya empezó a mostrarlo como señal a inversores: en la última gira por Estados Unidos, Chevron confirmó que presentará un nuevo proyecto RIGI por más de 10.000 millones de dólares. La apuesta oficial es que, con reglas fiscales más agresivas y un foco en industrias como la nuclear, la Argentina logre cerrar el círculo entre recursos naturales, tecnología y exportaciones de mayor valor.











