Ambas compañías han firmado un acuerdo para evaluar la producción masiva de combustible de aviación sostenible (SAF) mediante reactores modulares pequeños, una iniciativa que busca descarbonizar el transporte aéreo de larga distancia y reforzar la soberanía energética del Reino Unido.
El sector de la aviación se enfrenta a uno de sus mayores retos históricos: reducir drásticamente sus emisiones contaminantes en un contexto donde la electrificación de los vuelos de larga distancia sigue siendo un objetivo lejano. Ante esta realidad, la colaboración anunciada recientemente entre Rolls-Royce SMR y la empresa tecnológica Equilibrion marca un hito en la búsqueda de soluciones energéticas limpias. A través de un memorando de entendimiento, ambas firmas trabajarán de forma conjunta para analizar la viabilidad técnica y económica de fabricar combustible sintético de aviación utilizando la energía y el calor generados por reactores nucleares modulares pequeños (SMR).
La esencia de este ambicioso proyecto reside en la integración del sistema modular Eq.flight, desarrollado por Equilibrion, con la tecnología de reactores de Rolls-Royce. Este proceso, conocido como «power-to-liquids» (PtL), permite transformar electricidad y calor en e-SAF, un tipo de combustible que puede utilizarse en los motores actuales sin necesidad de modificaciones estructurales. Las proyecciones de las compañías son alentadoras: se estima que una sola instalación equipada con un reactor SMR podría generar más de 160 millones de litros de combustible sostenible al año. Esta cifra no es menor, ya que representaría cubrir aproximadamente un tercio de las necesidades totales de combustible sintético que el Reino Unido se ha fijado como meta para el año 2040.
Más allá del beneficio medioambiental, el acuerdo pone de relieve la importancia de la seguridad energética y el desarrollo industrial. En la actualidad, el combustible sostenible representa menos del 1% del consumo global de las aerolíneas, debido principalmente a los altos costes y la dificultad de obtener materias primas de forma constante. La energía nuclear ofrece aquí una ventaja competitiva clave: la capacidad de proporcionar un suministro estable, masivo y bajo en carbono, algo fundamental para que la producción de SAF alcance una escala comercial real. Además, según los responsables de Equilibrion, la implementación de estas plantas de producción tiene el potencial de dinamizar la economía local, con la previsión de crear miles de puestos de trabajo cualificados a lo largo de su vida operativa.
El camino hacia la materialización de esta tecnología cuenta ya con el respaldo institucional del Departamento de Transporte británico, que a través de su Fondo de Combustibles Avanzados está financiando una fase de demostración del sistema prevista para el año 2030. Este paso será decisivo para validar si el binomio entre energía nuclear y aviación es la respuesta definitiva para alcanzar la neutralidad climática en el cielo. Con la mirada puesta en el futuro inmediato, el consorcio no solo busca cumplir con los mandatos gubernamentales de mezcla de combustibles, sino también establecer un modelo exportable que sitúe a la industria británica a la vanguardia de la transición energética global.
