domingo 9 de agosto de 2026
Inicio Noticias Aplicaciones Alianza internacional recurre a la tecnología nuclear para frenar el avance del...

Alianza internacional recurre a la tecnología nuclear para frenar el avance del gusano barrenador en el continente americano

La FAO y el Organismo Internacional de Energía Atómica pusieron en marcha una estrategia conjunta ante la reaparición de la plaga en Centroamérica y la reciente detección de casos en ganado de Estados Unidos. Mediante la técnica del insecto estéril, buscan contener un parásito que pone en riesgo la producción cárnica, las economías regionales y la salud pública.

El resurgimiento de una de las plagas más devastadoras para los animales de sangre caliente ha movilizado una respuesta científica coordinada a escala global. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, en estrecha colaboración con el Organismo Internacional de Energía Atómica, formalizó la creación de un programa técnico que emplea la radiación para detener la propagación del gusano barrenador del Nuevo Mundo. La iniciativa surge como respuesta directa al encendido de alarmas sanitarias tras confirmarse los primeros diagnósticos positivos en ganado dentro de territorio estadounidense, un hecho que rompe con más de cuatro décadas de erradicación oficial en ese país y que se suma a la progresiva dispersión de la mosca parásita por diversos corredores de América Central y México.

El núcleo de la estrategia sanitaria se fundamenta en la denominada técnica del insecto estéril, un procedimiento biológico de base nuclear que consiste en la cría masiva y posterior esterilización de ejemplares masculinos mediante la aplicación controlada de radiación. Una vez que estos insectos son liberados de forma sistemática en el medio ambiente, se aparean con las hembras silvestres de la población local sin lograr descendencia, lo que desencadena una reducción paulatina del vector hasta alcanzar su eventual supresión. Este mecanismo ya había permitido establecer una contención biológica sumamente efectiva en la región del Tapón del Darién, en el sur de Panamá. Sin embargo, los controles epidemiológicos comenzaron a ceder, permitiendo que el parásito iniciara una migración sostenida hacia los sectores del norte del continente y provocando, en paralelo, situaciones complejas de control médico tanto en animales como en seres humanos dentro de naciones como Costa Rica.

El desafío fundamental del proyecto radica en la capacidad de producción biológica requerida para revertir la tendencia actual de contagios. Los análisis de los organismos internacionales estiman que el bloqueo efectivo de la plaga demandará la dispersión de hasta seiscientos millones de moscas estériles cada semana. En la actualidad, la única infraestructura operativa dedicada a esta labor específica se encuentra administrada por la comisión bilateral entre Estados Unidos y Panamá, cuyas instalaciones sostienen un flujo cercano a los cien millones de insectos semanales. Para acortar la brecha existente, el plan contempla la readecuación y ampliación de complejos biológicos ubicados en Chiapas, México, y en el estado de Texas, con la expectativa de incrementar el suministro global en unos cuatrocientos millones de ejemplares adicionales a mediano plazo.

La ejecución de este esquema técnico cuenta con un presupuesto inicial asignado de un millón de dólares y proyecta un horizonte de trabajo fijado en cinco años, lapso durante el cual se priorizará la optimización de los métodos de transporte aéreo, la liberación supervisada y el perfeccionamiento de los sistemas de monitoreo en territorio. Las autoridades del sector ganadero miran con urgencia la efectividad del programa debido a los impactos directos que genera la miasis, cuyas larvas destruyen tejidos vivos provocando mermas severas en la obtención de carne y leche, además de arruinar el valor comercial de los cueros. El restablecimiento de la seguridad zoosanitaria no solo pretende salvaguardar el bienestar de la fauna local, sino también retener los beneficios económicos que históricamente representó la ausencia de este parásito para los productores comerciales de la región.