viernes 16 de octubre de 2026

Argentina busca reactivar la producción de uranio tras casi 30 años: el Plan Nuclear que impulsa el autoabastecimiento

El Gobierno de Javier Milei puso en marcha una serie de iniciativas para retomar la explotación de uranio en el país, paralizada desde 1997. Con 21 proyectos en cartera y recursos para abastecer la demanda interna por más de un siglo, la apuesta combina soberanía energética, desarrollo minero y la posibilidad de convertir a Argentina en un actor clave en el mercado global de minerales críticos.

Argentina se prepara para dar un salto estratégico en su matriz energética. Tras casi tres décadas sin producir uranio, el país ha vuelto a posar su mirada sobre este mineral estratégico, con un ambicioso plan que promete no solo garantizar el autoabastecimiento de sus centrales nucleares, sino también abrir la puerta a la exportación en un contexto mundial de creciente demanda por energía atómica y minerales críticos.

El impulso renovado llega de la mano del Plan Nuclear presentado en junio pasado por el Gobierno de Javier Milei, que ubicó el retorno a la producción de uranio entre sus prioridades. Argentina cuenta actualmente con tres centrales nucleares operativas, que generan el 7% de la electricidad del país, y que hasta ahora han dependido del uranio importado para su funcionamiento.

La historia de la producción local de uranio se remonta a mediados del siglo pasado, con la explotación de las minas Huemul en Mendoza entre 1955 y 1975, y luego Sierra Pintada, también en esa provincia, entre 1975 y 1997. Desde el cierre de Sierra Pintada, la actividad quedó paralizada y el país pasó a importar el mineral para abastecer sus reactores.

Hoy, sin embargo, el panorama es radicalmente distinto. Según datos oficiales de la Secretaría de Minería, Argentina posee 34.250 toneladas de recursos identificados de uranio recuperables, distribuidos en una cartera de 21 proyectos mineros, de los cuales 14 se encuentran en fase activa. Estos proyectos se extienden a lo largo de seis provincias: Chubut, Mendoza, Neuquén, Río Negro, Salta y Santa Cruz.

La magnitud de los recursos disponibles es clave para entender el potencial del proyecto. Mario Capello, ingeniero en Minas y exsubsecretario de Desarrollo Minero de Argentina, explicó que los recursos razonablemente asegurados permitirían abastecer la demanda interna por 41 años. Pero si se suman los recursos inferidos, la cifra asciende a casi 35.000 toneladas, lo que equivale a 140 años de consumo para los tres reactores nucleares del país.

El renovado interés por el uranio no es casual. Ignacio Celorrio, expresidente de la Cámara Argentina de Empresas de Uranio, señaló que «se está dando una recuperación bastante importante del precio del uranio», lo que vuelve a incentivar la actividad a nivel nacional y hace que muchos proyectos explorados en el pasado recuperen su atractivo.

La mayoría de los proyectos se encuentran en manos de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), que tiene planes concretos para reactivar Sierra Pintada en Mendoza y Cerro Solo en Chubut. Pero también participan actores privados: la argentina Sophia Energy, la británica UrAmerica y Fomicruz, la empresa estatal de Santa Cruz, poseen derechos sobre diversas áreas. En las últimas semanas, además, la firma Integra Tierras Raras y la estatal provincial Edhipsa solicitaron permisos de exploración en Río Negro.

Entre todos los proyectos, dos son los que han avanzado con mayor celeridad y ya cuentan con estudios de evaluación económica preliminar: Laguna Salada, en Chubut, a cargo de la minera canadiense Jaguar Uranium, e Ivana-Amarillo Grande, en Río Negro, desarrollada por la también canadiense Blue Sky Uranium en asociación con el conglomerado argentino Corporación América. Jaguar Uranium, que además busca reactivar la mina Huemul, contrató recientemente a Charles Flynn, un general retirado del Ejército de Estados Unidos, lo que evidencia la envergadura de sus aspiraciones.

El regreso a la producción de uranio no es solo una cuestión económica, sino también estratégica. En un escenario global donde la energía nuclear gana terreno como alternativa limpia y estable, y donde los minerales críticos se han convertido en un eje de disputa geopolítica, Argentina busca posicionarse como un proveedor confiable. El desafío, sin embargo, es mayúsculo: reactivar una industria paralizada durante casi 30 años requiere inversiones millonarias, desarrollo tecnológico y un marco regulatorio que fomente la confianza de los inversores.

Por ahora, el país mira hacia adelante. Con recursos para más de un siglo de consumo interno, una cartera de proyectos que abarca desde la Cordillera hasta la Patagonia, y un gobierno que ha hecho del Plan Nuclear una bandera, Argentina se apresta a escribir un nuevo capítulo en su historia minera y energética. El uranio, que durante décadas fue un recurso olvidado, vuelve a estar en el centro de la escena.