La empresa estatal Nucleoeléctrica Argentina selló un acuerdo con una firma internacional para proveer dispositivos de seguridad y optimización técnica, consolidando al país como un actor con capacidad de aportar valor agregado en un mercado global de altísima complejidad.
Argentina ha logrado posicionar su conocimiento científico en el mapa comercial global tras concretar la primera venta al exterior de repuestos tecnológicos diseñados exclusivamente para reactores nucleares de tipo CANDU. La operación, articulada por la firma generadora estatal Nucleoeléctrica Argentina, representa un paso fundamental en el plan institucional de estructurar una unidad de negocios dedicada a la exportación de ingeniería y servicios de alto valor tecnológico. Los dispositivos suministrados en esta transacción son conocidos como tapones de blindaje de salida con restrictor de flujo, piezas de altísima precisión que cumplen un rol esencial en la regulación, eficiencia y resguardo de los canales por donde circula el combustible en las plantas atómicas.
El destinatario de estos desarrollos nacionales fue Candu Energy Inc., una corporación integrada a AtkinsRéalis Company que destaca a nivel global por ser la diseñadora original de este tipo de tecnología de uranio natural y agua pesada. La fabricación y validación de los componentes requirieron de un trabajo coordinado en el ámbito local, donde Nucleoeléctrica aunó sus capacidades y la experiencia práctica obtenida en la Central Nuclear Embalse —que utiliza este mismo sistema de generación— junto con el aporte técnico de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y el soporte industrial de la empresa CONUAR. De este modo, el entramado científico y productivo del país consiguió transformar la experiencia de mantenimiento operativo en un producto de exportación competitivo.
Desde la conducción de la compañía estatal, el bioquímico Juan Martín Campos, quien ejerce la presidencia de Nucleoeléctrica, subrayó la trascendencia de este intercambio al manifestar que la venta expone el potencial genuino del capital humano argentino para estructurar soluciones de ingeniería complejas en un momento en que el planeta reevalúa y demanda un mayor uso de la energía nuclear frente a las urgencias de la transición energética. A partir de este logro inicial, las proyecciones inmediatas de la organización apuntan a potenciar la inserción de profesionales argentinos en proyectos internacionales de asistencia, comercialización de servicios de mantenimiento de centrales y suministro de piezas especializadas, aprovechando el recorrido acumulado no solo en la planta cordobesa de Embalse sino también en el complejo bonaerense que albergan Atucha I y Atucha II.











