El Gobierno recibió una propuesta de Meitner Energy para construir en el complejo nuclear de Atucha un reactor modular pequeño de 300 MWe, con inversión íntegramente privada y un esquema que podría encuadrar en el Súper RIGI. El plan, que prevé cinco años de ejecución tras su aprobación regulatoria, suma al mapa energético argentino un proyecto de tecnología nuclear de diseño local y capitales estadounidenses.
El Gobierno nacional anunció la presentación de un proyecto privado para levantar una nueva central nuclear en el complejo de Atucha, en la provincia de Buenos Aires, con una inversión estimada en USD 1.200 millones y financiamiento total con capitales privados. La iniciativa fue presentada por Meitner Energy, empresa vinculada al Ansari Group estadounidense y con participación del 40% de Invap, y busca instalar un reactor modular pequeño de 300 MWe.
Según la información difundida por el Ministerio de Economía y retomada por distintos medios, la propuesta apunta a emplazar el reactor en tierras de Nucleoeléctrica Argentina y podría quedar comprendida dentro del Súper RIGI, el régimen de incentivo a las grandes inversiones que todavía se tramita en el Congreso. En paralelo, la empresa pública conservaría el derecho de operación y mantenimiento en condiciones de mercado, mientras Meitner abonaría un canon por el uso del predio.
La novedad tiene un fuerte componente político y tecnológico porque se trata del primer proyecto comercial de este tipo para el diseño ACR-300, un reactor de generación III+ basado en tecnología PWR y desarrollado por ingenieros argentinos. En la presentación oficial, el ministro Luis Caputo destacó que la obra generaría alrededor de 2.000 empleos directos durante el desarrollo, la construcción, la puesta en marcha y la operación.
La iniciativa también se inscribe en una discusión más amplia sobre el rumbo del sector nuclear argentino. Mientras el Gobierno resalta la llegada de capital privado y la posibilidad de posicionar al país en un segmento de alto valor tecnológico, en la CNEA persisten tensiones internas por despidos y por la redefinición de proyectos estatales como el CAREM, que distintas fuentes del sector vinculan con el nuevo impulso a emprendimientos privados.
De acuerdo con lo informado, el plazo estimado de construcción sería de cinco años una vez que el Ministerio de Economía apruebe la iniciativa y la Autoridad Regulatoria Nuclear otorgue la licencia correspondiente. Para funcionarios del área, el proyecto refleja un modelo en el que el Estado fija el marco y el sector privado asume el riesgo de inversión, en un contexto en el que Argentina busca volver a mostrar capacidad para exportar conocimiento nuclear y atraer desarrollos de escala internacional.














