Nucleoeléctrica Argentina avanza en los trabajos clave de la primera central atómica de la región, un proyecto estratégico que busca asegurar su funcionamiento a plena potencia durante las próximas décadas y potenciar el desarrollo tecnológico local.
La primera central nuclear de América Latina transita un proceso histórico para asegurar su continuidad en la matriz energética nacional. Nucleoeléctrica Argentina, la empresa estatal a cargo de la generación nucleoeléctrica en el país, confirmó que el Proyecto de Extensión de Vida de Atucha I ya superó el 60% de avance físico. Esta ambiciosa obra civil y tecnológica tiene como objetivo fundamental reacondicionar la planta para que pueda iniciar un nuevo ciclo operativo de manera segura, eficiente y limpia, inyectando energía al Sistema Argentino de Interconexión (SADI).
Inaugurada originalmente en 1974 en la localidad bonaerense de Lima, Atucha I se aproxima a cumplir un hito clave tras décadas de funcionamiento. Los trabajos en curso abarcan un abanico de intervenciones sumamente complejas sobre los componentes y sistemas neurálgicos de la central. Esto incluye tareas de ingeniería de alta precisión, fabricación de piezas específicas, montaje y una logística rigurosa que demanda mano de obra altamente especializada. Muchas de las maniobras técnicas requeridas se están implementando por primera vez en el territorio nacional, lo que ha impulsado el desarrollo de soluciones conjuntas entre los ingenieros de la operadora y diversas pymes y contratistas de la industria local.
El impacto del proyecto va más allá de la soberanía energética, ya que funciona como un motor de empleo calificado y reactivación para la cadena de valor metalúrgica y tecnológica argentina. Cientos de técnicos, soldadores e ingenieros de empresas nacionales participan activamente en las tareas de renovación de la planta.
Para encarar este enorme desafío técnico, la empresa estatal cuenta con el antecedente directo de la extensión de vida de la Central Nuclear Embalse, en la provincia de Córdoba. Aquella exitosa experiencia, que culminó con la renovación de la planta cordobesa por un nuevo período de tres décadas, sirve como base de conocimientos y procedimientos probados para garantizar que Atucha I retorne a sus operaciones bajo los más estrictos estándares de seguridad internacional. Con más de la mitad de las metas del cronograma cumplidas, la renovación de la histórica central consolida las capacidades tecnológicas soberanas del sector atómico argentino de cara al futuro de la transición energética.











