Pekín expresó su preocupación por una posible escalada en Oriente Medio tras los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra instalaciones nucleares y académicas de Irán, y advirtió que atacar infraestructuras bajo supervisión del OIEA socava el régimen internacional de no proliferación y la Carta de la ONU.
China ha elevado su tono de advertencia al calificar de “graves consecuencias” para la paz y la estabilidad regional los ataques contra instalaciones nucleares iraníes, tras una ola de bombardeos llevada adelante por Estados Unidos e Israel en los últimos días. La portavoz de la Cancillería china, Mao Ning, aseguró que las acciones dirigidas contra centrales atómicas consideradas “pacíficas” y bajo salvaguardias del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) violan la Carta de las Naciones Unidas, el derecho internacional y el propio estatuto de esa agencia, además de erosionar el sistema global de no proliferación nuclear.
Las autoridades iraníes han denunciado que entre los objetivos de estas operaciones se encuentran no solo plantas nucleares, sino también universidades, zonas residenciales de Teherán y otras infraestructuras civiles, lo que, según fuentes de seguimiento del conflicto, ha dejado más de 70 muertos en los últimos ataques combinados. En ese contexto, la planta de Bushehr, ubicada en el sur de Irán y operada en gran parte por la empresa rusa Rosatom, se convirtió en un símbolo de la disputa: fue blanco de al menos tres impactos en poco más de una semana, con Rusia confirmando que la instalación se encuentra deteriorada y que ya comenzó a evacuar parte de su personal técnico.
Mao Ning subrayó que su país defiende una solución exclusivamente política y diplomática al llamado “problema nuclear iraní” y llamó tanto a Washington como a Tel Aviv –y a sus aliados– a mostrar moderación, evitar una mayor escalada y frenar cualquier uso de la fuerza que pueda agravar el ciclo de ataques y represalias. La posición china se suma a condenas previas de la OIEA y de Rusia, que han advertido que convertir en blanco instalaciones nucleares bajo supervisión internacional sienta un precedente potencialmente peligroso para la seguridad regional y genera temores de una catástrofe radiológica en el Golfo Pérsico.
La ofensiva de Estados Unidos e Israel, cuyos mandos han asegurado que apuntan a la capacidad de desarrollo de armas de Irán y a su infraestructura estratégica, se inscribe en un escenario de tensión creciente que ya incluye enfrentamientos militares directos, ataques a infraestructuras energéticas y represalias con misiles en el litoral árabe. En este contexto, la advertencia de China busca no solo presionar a las partes occidentales, sino también reforzar su rol como actor que, desde el sur global, busca frenar una confrontación que podría desbordar los límites de la región y alterar aún más los flujos energéticos y comerciales del mundo.











