El Consejo de Estado chino aprobó ocho nuevos reactores nucleares en las últimas semanas con una inversión de 160.000 millones de yuanes, mientras el país consolida su posición como la nación con mayor construcción atómica en curso y traza una hoja de ruta para alcanzar los 110 GW instalados hacia 2030.
La capacidad de generación nuclear de China creció un 76% entre 2016 y 2024, equivalente a 24 GW adicionales, y sumó otros 1,1 GW en 2025 y 2,2 GW más en lo que va de 2026, según datos del Sistema de Información sobre Reactores de Potencia (PRIS) del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
A mayo de 2026, China contaba con 60 reactores en operación comercial con una capacidad total instalada de 58,7 GW distribuida en 18 emplazamientos distintos. Al mismo tiempo, mantiene 36 reactores en construcción, lo que representa más del 49% de toda la obra nuclear en curso a nivel global.
La semana pasada, el Consejo de Estado chino aprobó la construcción de ocho nuevos reactores nucleares con una inversión estimada de 160.000 millones de yuanes —unos 22.000 millones de dólares—, distribuidos en cuatro proyectos en las provincias costeras de Zhejiang, Guangdong, Liaoning y Shandong, todos con tecnología nuclear de tercera generación de desarrollo nacional.
Seis de las nuevas unidades utilizarán el diseño Hualong One, el reactor de agua a presión de tercera generación con derechos de propiedad intelectual completamente chinos, considerado uno de los diseños más aceptados internacionalmente en su categoría.
El 15° Plan Quinquenal de China (2026-2030), aprobado en marzo de 2026, establece como meta alcanzar 110 GW de capacidad nuclear operativa para 2030. El punto de partida es desafiante: el país cerró 2024 con alrededor de 61 GW instalados, por debajo de su objetivo previo de 70 GW para 2025.
Las brechas respecto a esas metas anteriores se debieron en parte a una pausa prolongada en aprobaciones tras el accidente de Fukushima en 2011 y a los cuellos de botella en la cadena de suministro posteriores a la pandemia.
La estrategia china se apoya en un enfoque estandarizado de gestión de proyectos para diseño, licencias y construcción de múltiples tecnologías, la edificación de reactores en lotes de entre 6 y 10 unidades para aprovechar economías de escala, y el desarrollo de una cadena de suministro nuclear con foco en la fabricación doméstica de los principales componentes para reducir la dependencia de proveedores extranjeros.
Entre 2012 y 2021, el tiempo promedio de construcción de un reactor en China fue de seis años, frente a un promedio global de nueve.
Con la trayectoria actual, China proyecta superar a todos los demás países y convertirse en el mayor operador nuclear del mundo hacia 2030, con una capacidad potencial combinada de aproximadamente 113 GW; según Liu Jing, subdirector de la Autoridad de Energía Atómica china, el país podría operar más de 100 unidades comerciales durante el período del 15° Plan Quinquenal, una marca que ninguna otra nación alcanzaría.
La meta de 200 GW para 2035 también figura en los planes oficiales, aunque analistas del sector advierten que para cumplir esos objetivos Pekín deberá mantener aprobaciones de varios lotes de reactores por año y ejecutarlos dentro de los plazos previstos.
