China y el Organismo Internacional de Energía Atómica sellaron un convenio de cooperación técnica sobre reactores refrigerados por gas de alta temperatura, conocidos como HTGR, que permitirá a otros países acceder a la experiencia acumulada por el gigante asiático en el desarrollo, diseño, construcción, puesta en marcha y operación de estas instalaciones.
El acuerdo, firmado en Viena por Chinergy, filial de la Corporación Nuclear Nacional China, en el marco de la 70.ª Conferencia General del OIEA, también contempla el intercambio de información sobre cadenas de suministro y la formación de personal especializado. No implica el despliegue de reactores chinos en el exterior, sino un marco de colaboración técnica y transferencia de conocimientos.
El país ha invertido décadas en esta tecnología. Las investigaciones comenzaron a finales de los años setenta y se consolidaron en los ochenta con el respaldo de programas estatales. En 1995 se inició la construcción del HTR-10, el primer reactor experimental chino de este tipo, que sirvió de base para el salto a escala comercial. El resultado más visible es la planta de demostración HTR-PM de Shidao Bay, en la provincia de Shandong, que entró en operación comercial en diciembre de 2023. Se trata de la primera central modular de alta temperatura del mundo en alcanzar esa fase: dos módulos de unos 250 megavatios térmicos cada uno impulsan una única turbina de aproximadamente 210 megavatios eléctricos. Utiliza helio como refrigerante, grafito como moderador y combustible en forma de esferas TRISO, y opera a temperaturas cercanas a los 750 grados Celsius.
Esa capacidad de generar calor a altas temperaturas es una de las principales ventajas de los HTGR frente a los reactores convencionales de agua ligera. Además de producir electricidad, el calor residual puede destinarse a procesos industriales, generación de vapor o producción de hidrógeno, lo que los convierte en una opción atractiva para industrias que buscan reducir su dependencia de combustibles fósiles. China ya avanza en proyectos orientados a este uso combinado. En enero de 2026 se inició la construcción de la planta de Xuwei, en Jiangsu, que acoplará tecnología de reactores de alta temperatura con reactores de agua a presión para suministrar calor industrial como prioridad y electricidad como complemento.
El acuerdo con el OIEA llega en un momento en que varios países exploran la energía nuclear como herramienta para reforzar la seguridad energética y cumplir objetivos de descarbonización. China, que ha construido un ecosistema sólido entre universidades, empresas estatales e industria, se posiciona como referente en una de las tecnologías de cuarta generación más avanzadas. A cambio, el país también podrá beneficiarse de las capacidades de otras naciones en gestión de suministros y formación. El marco de cooperación abre la puerta a que la experiencia china en estos reactores, ya demostrada a escala comercial, circule de manera más amplia dentro de la comunidad nuclear internacional.











