viernes 16 de octubre de 2026
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Colombia y Estados Unidos firman memorandos de cooperación en minerales críticos y energía nuclear

Los acuerdos, suscritos en Barranquilla durante la visita del secretario de Estado Marco Rubio, buscan fortalecer las cadenas de suministro estratégico y diversificar las fuentes de recursos clave ante el dominio chino en el sector

El gobierno de Colombia y la administración de Estados Unidos suscribieron este martes dos memorandos de entendimiento que establecen un marco de cooperación en materia de minerales críticos, tierras raras y energía nuclear de uso civil. La firma se produjo en Barranquilla, ciudad designada como capital alterna de la presidencia colombiana, durante la visita oficial del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, quien fue recibido por el presidente Abelardo de la Espriella.

Los documentos fueron rubricados por Rubio y el canciller colombiano Omar Bula, con la presencia del mandatario colombiano como testigo de honor. El encuentro marcó el inicio de una gira sudamericana del funcionario estadounidense que continuará por Ecuador y Perú, países con los que Washington también busca estrechar vínculos políticos.

El primer memorando establece un marco de cooperación para el aseguramiento de las cadenas de suministro en la minería y el procesamiento de minerales considerados estratégicos, entre los que se incluyen las tierras raras, el litio, el cobre y el tungsteno. El documento contempla áreas como la exploración, el procesamiento con valor agregado, el reciclaje, la diversificación de cadenas de suministro y el fortalecimiento del conocimiento geológico de Colombia para identificar oportunidades en estos recursos.

La ministra de Minas y Energía, María Nohemi Arboleda, señaló que el objetivo de la cooperación es que Colombia no se limite a exportar materias primas, sino que pueda convertir su potencial minero y energético en industria, empleo formal e innovación para las regiones. El acuerdo también incluye estándares ambientales, sociales y de gobernanza para las actividades vinculadas con estos minerales.

El segundo memorando crea un espacio de diálogo técnico sobre posibles usos de la tecnología nuclear en seguridad energética, investigación científica, formación de talento humano y fortalecimiento regulatorio. Según el anuncio oficial, esta cooperación tendrá un carácter gradual y deberá desarrollarse bajo estándares internacionales de seguridad tecnológica, seguridad física y salvaguardas.

Es importante precisar que un memorando de entendimiento es un acuerdo de cooperación entre gobiernos que carece de fuerza vinculante. No crea obligaciones legales, no concede derechos de explotación sobre yacimientos específicos y tampoco garantiza por sí solo la llegada de capital. Colombia conservará la soberanía sobre sus recursos, y cualquier decisión posterior sobre proyectos, empresas o inversión deberá ajustarse a la legislación nacional y a las aprobaciones que correspondan en cada país.

La abogada internacionalista Juliana Bustamante, directora de Vértice-Política Exterior, explicó que estos instrumentos funcionan como puntos de partida diplomáticos. Señaló que, aunque no obligan legalmente y pueden ignorarse o terminarse en cualquier momento, representan una formalización de la decisión mutua de comenzar a trabajar conjuntamente, lo que probablemente derive en acuerdos más concretos. La experta también destacó que estos documentos no requieren aprobación de los congresos, lo que permite actuar con rapidez.

Una estrategia global

La firma con Colombia se inserta en una estrategia más amplia de Washington para reducir su dependencia de China en las cadenas de suministro de recursos decisivos para la tecnología, la defensa y la transición energética. Según datos del Servicio Geológico de Estados Unidos, China produjo cerca del 80% del tungsteno mundial en 2025. En el caso de las tierras raras, la Agencia Internacional de Energía calculó que el país asiático aportó alrededor del 60% de la minería global en 2024 y controla cerca del 90% de la separación y refinación, la etapa que transforma el mineral en un insumo utilizable por la industria.

Para enfrentar esta situación, el gobierno de Donald Trump impulsó la creación del Foro sobre Compromiso Geoestratégico con los Recursos, conocido como Forge, que reemplazó a la Minerals Security Partnership y busca fijar reglas de precios para estos recursos. En febrero pasado, durante una reunión ministerial encabezada por Rubio en Washington, el Departamento de Estado anunció once nuevos acuerdos y memorandos con países como Argentina, Ecuador, Paraguay, Perú, Guinea, Marruecos, Filipinas, Emiratos Árabes Unidos, Reino Unido y Uzbekistán.

En América Latina, Argentina, Ecuador, Paraguay y Perú firmaron un memorando similar en febrero, Bolivia lo hizo en abril y Chile suscribió una declaración conjunta en marzo. El caso colombiano se alinea con esta figura, que resulta más breve y menos detallada que los llamados marcos de cooperación.

El acuerdo más desarrollado con texto público es el firmado con Australia en octubre de 2025, que organiza nueve compromisos e incluye una meta de al menos mil millones de dólares en financiamiento por país dentro de los seis meses siguientes, además de mecanismos de revisión de ventas de activos mineros por razones de seguridad nacional.

Paralelamente, Estados Unidos avanza con el denominado Proyecto Bóveda, una iniciativa que busca crear una reserva estratégica de minerales críticos similar a la reserva de petróleo del país. El plan contempla una inversión inicial de aproximadamente doce mil millones de dólares, financiados principalmente mediante un préstamo del Banco de Exportación e Importación de Estados Unidos, con participación de capital privado y empresas como General Motors, Boeing y Google.

Cooperación nuclear y contexto bilateral

En materia nuclear, Colombia se suma a otros países de la región que han formalizado compromisos con Washington, entre ellos Argentina, México, Brasil y Paraguay. Estados Unidos ha firmado el denominado Acuerdo 123 con más de veinticinco países desde 1954. Esta sección de la Ley de Energía Atómica estadounidense autoriza la transferencia de tecnología nuclear civil, para uso energético o científico, a cambio de que los países beneficiarios cumplan con los estándares del Organismo Internacional de Energía Atómica.

La firma de los memorandos coincide con el reciente hallazgo de tungsteno en el departamento de Caldas, en el centro de Colombia, por parte de la empresa Collective Mining, tras seis años de exploración de oro, plata y cobre. El tungsteno es un metal muy denso y con elevada resistencia a las altas temperaturas, altamente cotizado para la elaboración de herramientas industriales de corte, la industria aeroespacial y de defensa, y los sistemas eléctricos.

Durante el encuentro, el presidente colombiano presentó una hoja de ruta denominada los acuerdos de Barranquilla, estructurada en tres ejes: reconstruir el país, recuperar la economía y blindar el hemisferio. De la Espriella agradeció la asistencia estadounidense tras el terremoto del 10 de agosto, que ha significado 26,5 millones de dólares en ayuda humanitaria, así como el respaldo frente a los incendios en el Tolima.

En el frente económico, el mandatario propuso mecanismos de inversión con la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional y el sector privado, mientras Colombia se compromete con disciplina fiscal y seguridad jurídica. En materia de seguridad, planteó el Plan Patriota siglo XXI para modernizar capacidades militares y avanzar contra el narcotráfico.

Rubio, por su parte, calificó la reunión como el inicio de una nueva etapa en las relaciones bilaterales. Afirmó que Washington busca restaurar la alianza con Colombia como pilar fundamental de la cooperación en seguridad en el hemisferio, y expresó su deseo de crear una época dorada en la relación entre ambos países. El secretario de Estado también se refirió a los desafíos que enfrenta el nuevo gobierno colombiano, incluidos problemas heredados de administraciones anteriores.

La delegación colombiana busca con estos acercamientos solicitar la suspensión temporal del arancel del 12,5% que Estados Unidos aplica a algunas importaciones colombianas, como las flores, con el objetivo de aliviar a los empresarios del país mientras afrontan las consecuencias económicas del sismo del 10 de agosto.