A través del Decreto 673/2026, el Poder Ejecutivo formalizó la designación del exintendente de Bariloche en la cúpula del organismo nuclear, en reemplazo de Luis Alfredo Tomás Rovere.
El Poder Ejecutivo Nacional concretó un recambio en la cúpula de la Comisión Nacional de Energía Atómica mediante la publicación del Decreto 673/2026 en el Boletín Oficial. La medida, que lleva la firma del presidente Javier Milei y del ministro de Economía, Luis Caputo, ratifica la salida de Luis Alfredo Tomás Rovere tras la aceptación de su dimisión y establece el desembarco del ingeniero nuclear Enrique Gustavo Gennuso al frente de la vicepresidencia del ente regulador de la actividad atómica del país.
El nuevo funcionario cuenta con un perfil que combina una trayectoria en el ámbito de la ciencia y la tecnología con la función pública. Nacido en la localidad bonaerense de Azul en 1959, Gennuso dio sus primeros pasos académicos en la Universidad Nacional de La Plata antes de trasladarse a la provincia de Río Negro para egresar como ingeniero nuclear del Instituto Balseiro en 1986. A partir de allí, desarrolló una labor técnica vinculada al Centro Atómico Bariloche y colaboró activamente durante la década de 1990 en proyectos internacionales para la puesta en marcha de reactores en naciones como Egipto, Argelia e Irán.
Sumado a sus credenciales científicas, el dirigente ostenta un amplio recorrido político e institucional en el sur argentino. Encabezó la Intendencia de San Carlos de Bariloche a lo largo de dos períodos consecutivos y se desempeñó al frente de organismos dedicados a la vivienda y al desarrollo social. Previo a esta nominación nacional, a comienzos de junio se le había encomendado de forma ad honorem la conducción de la Fundación Intecnus, entidad abocada a la medicina nuclear y a la radioterapia en la región patagónica.
La incorporación de Gennuso a la conducción central de la CNEA se produce en un escenario estratégico para el sector atómico, que actualmente funciona bajo la órbita de la Secretaría de Asuntos Nucleares del Ministerio de Economía. La designación coincide, además, con un clima interno marcado por tensiones laborales e incertidumbres operativas en distintas dependencias del organismo, incluidas las unidades de investigación con sede en el interior del país.











