La Secretaría de Asuntos Nucleares difundió el domingo un documento de 54 páginas que reorienta estratégicamente el sector hacia la generación de divisas, convoca por primera vez al capital privado y propone separar la conducción política de la operación técnica. El asesor presidencial Santiago Caputo celebró la iniciativa en redes sociales.
El gobierno nacional presentó el domingo 31 de mayo los Lineamientos de la Política Nuclear Argentina 2026, un documento elaborado por la Secretaría de Asuntos Nucleares —organismo creado en diciembre de 2025 bajo la órbita del Ministerio de Economía— que introduce un cambio conceptual de fondo respecto a la orientación histórica del sector. La prioridad ya no estará puesta únicamente en la generación de electricidad o el desarrollo científico, sino en convertir al complejo nuclear en una fuente de exportaciones y divisas.
El texto, de 54 páginas, reorganiza el sector en torno a cuatro objetivos jerarquizados: exportaciones nucleares de alto valor agregado, seguridad energética, preservación y desarrollo de la capacidad tecnológica nacional, y liderazgo regional y posicionamiento geopolítico. Según el documento, esa jerarquización opera en sentido estricto: cuando dos objetivos entren en tensión deberá prevalecer el de mayor rango, lo que en los hechos convierte a la generación de divisas en el criterio principal para evaluar proyectos e inversiones del sector.
Uno de los ejes más salientes de la propuesta es la convocatoria al sector privado. Por primera vez, el esquema incorpora de manera formal la participación de empresas, bajo una lógica en la que la CNEA aporta investigación, desarrollo y profesionales de calidad mientras el capital privado invierte en proyectos nacionales y asume el riesgo. La iniciativa también plantea una separación explícita entre la conducción política y la operación técnica del sector, con el objetivo declarado de mejorar la organización institucional.
El documento fue presentado en un contexto de turbulencia reciente dentro del área nuclear. La Secretaría de Asuntos Nucleares está encabezada desde diciembre pasado por Federico Ramos Nápoli, un joven abogado que a principios de este año encabezó el proceso de remoción de Demián Reidel, el físico egresado del Instituto Balseiro muy cercano a Javier Milei que presidía Nucleoeléctrica Argentina, en un contexto de acusaciones por sobreprecios y conflictos con los técnicos de la empresa. Tras la salida de Reidel, en febrero de 2026, Ramos Napoli aumentó su control sobre el área y designó en su reemplazo a Juan Martín Campos, un dirigente de La Libertad Avanza alineado a él y al asesor presidencial Santiago Caputo.
Los lineamientos llegan, además, un año y medio después de que Milei presentara el Plan Nuclear junto a Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), con el objetivo declarado de construir cuatro reactores modulares pequeños en el predio de Atucha aprovechando el diseño ACR-300 de INVAP. De aquel anuncio, que incluía una «ciudad nuclear» para abastecer de energía a centros de datos de inteligencia artificial en la Patagonia, no se concretaron avances operativos visibles.
En esa línea, el propio texto presenta sus alcances con cautela: el documento aclara que no constituye un plan nuclear en sentido estricto, es decir, un cronograma de acciones con recursos asignados, plazos comprometidos y responsabilidades definidas, sino el conjunto de lineamientos bajo los cuales se diseñarán, evaluarán, autorizarán y discontinuarán los planes que el sector pueda formular.
El texto también reconoce una deuda pendiente del desarrollo nuclear argentino. Según el diagnóstico de la Secretaría, el país desarrolló capacidades tecnológicas de alto nivel pero no las transformó en una industria de escala. Frente a eso, los lineamientos buscan capitalizar una ventaja que pocos países tienen: Argentina es uno de los pocos países del mundo que domina el ciclo completo del combustible nuclear y cuenta con reconocimiento internacional por sus políticas de no proliferación.
Nucleoeléctrica Argentina aprobó a mediados de mayo una modificación de su estatuto social para incorporar la prestación y comercialización de servicios nucleares como nueva unidad de negocios, con foco en exportar asistencia técnica, ingeniería, mantenimiento y capacitación a centrales de otros países.
El asesor presidencial Santiago Caputo amplificó el anuncio desde su cuenta de X con la frase «Una nueva era nuclear para Argentina. La libertad avanza», convirtiendo la presentación técnica en un mensaje político de acompañamiento al lanzamiento.











