viernes 17 de julio de 2026
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El Nobel Shuji Nakamura se lanza a la carrera por la fusión nuclear con láseres de LED azul

El ingeniero japonés que revolucionó la iluminación con el LED azul ahora quiere convertir esa tecnología en la llave de una energía limpia casi ilimitada. Su empresa, Blue Laser Fusion, desarrolla un reactor que usaría boro y pulsos láser de alta potencia para replicar en la Tierra la reacción que alimenta al Sol, con el objetivo de tener una planta operativa antes de 2030.

El mismo científico que hace tres décadas hizo posible la luz blanca de bajo consumo hoy apuesta a cambiar la matriz energética mundial. Shuji Nakamura, premio Nobel de Física 2014 por inventar el LED azul, anunció que su nueva compañía, Blue Laser Fusion, trabaja en un sistema de fusión nuclear por confinamiento inercial basado en diodos láser de alta potencia derivados de su tecnología LED.

La propuesta busca llevar a escala comercial el hito que logró el Laboratorio Lawrence Livermore en diciembre de 2022: una reacción de fusión que, por primera vez, generó más energía de la que se usó para encenderla. Nakamura no participó en ese experimento, pero desde entonces aceleró el desarrollo de una “cavidad de realce óptico” capaz de almacenar pulsos láser y amplificar su potencia hasta 100.000 veces. En ese dispositivo, el láser actúa como un martillo que rompe cápsulas de isótopos de hidrógeno y la cámara funciona como yunque para contener la reacción, generando energía “realmente limpia y segura”.

A diferencia de los proyectos tradicionales que usan deuterio y tritio, Blue Laser Fusion investiga el uso de boro como combustible. El reactor estaría impulsado por láser de fuego rápido y, según Nakamura, el objetivo es tener un prototipo en funcionamiento antes de 2030. “La historia es muy parecida a la del desarrollo del LED azul”, dijo el ingeniero, convencido de que esta etapa “será más importante” que su invención anterior.

La fusión nuclear promete cantidades prácticamente inagotables de electricidad sin emisiones de carbono y con residuos radiactivos mínimos, porque replica el proceso que alimenta al Sol: unir núcleos livianos para formar uno más pesado y liberar energía. El desafío es alcanzar y sostener temperaturas de 100 millones de grados centígrados y densidades extremas el tiempo suficiente para que la reacción se mantenga sola.

El interés global crece. Japón, junto a la Unión Europea, opera la instalación JT-60SA en Ibaraki, donde ya logró formar plasma y busca mantenerlo a 100 millones de grados durante 100 segundos en los próximos cinco años. Los datos servirán para ITER, el megaproyecto en construcción en Cadarache, Francia, que intenta demostrar la viabilidad comercial de la fusión. En paralelo, EE.UU. y Japón anunciaron en abril de 2024 una asociación para acelerar el desarrollo y la comercialización de esta tecnología.

Nakamura asegura que su equipo ya logró “un avance tras otro” desde la fundación de la empresa en noviembre de 2022. Si el diseño funciona, el láser basado en LED azul podría reducir costos y complejidad frente a los sistemas actuales. Para el Nobel, la meta no es sólo un experimento de laboratorio, sino una planta de generación eléctrica que transforme el suministro mundial.

Mientras gobiernos y empresas buscan alternativas a los combustibles fósiles, la fusión nuclear aparece como el “santo grial” de la energía limpia. Todavía falta camino: los experimentos recientes del JET produjeron 69 megajulios en cinco segundos, apenas suficiente para calentar unos baños. Pero cada avance acerca la posibilidad de una red eléctrica sin emisiones, independiente del clima y con combustible abundante. Nakamura, otra vez, quiere encender la chispa.