viernes 17 de abril de 2026
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El OIEA no encuentra daños en plantas nucleares de Irán tras los ataques, pero alerta sobre un «riesgo grave» en la región

En una reunión de emergencia del organismo, su director general, Rafael Grossi, confirmó que no hay indicios de fugas radiactivas, aunque Irán denuncia que su planta de Natanz fue bombardeada. La comunicación con Teherán sigue interrumpida.

En medio de la escalada bélica desatada por los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra Irán, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) informó este lunes que, hasta el momento, no se ha detectado ningún daño en las instalaciones nucleares iraníes ni un aumento en los niveles de radiación en la región. Sin embargo, su director general, Rafael Grossi, advirtió que la situación es «muy preocupante» debido a la alta concentración de reactores y centros nucleares en las zonas del conflicto. En una reunión extraordinaria del Consejo de Gobernadores del OIEA convocada a petición de Rusia, Grossi declaró que, si bien no hay evidencia de impactos en lugares como la central nuclear de Bushehr o el reactor de investigación de Teherán, el contexto bélico sigue representando una amenaza para la seguridad nuclear.
«No tenemos indicios de que ninguna de las instalaciones nucleares haya sido dañada o alcanzada. Incluidas la central nuclear de Bushehr, el reactor de investigación de Teherán u otras infraestructuras del ciclo del combustible», afirmó Grossi ante los miembros del consejo.

La controversia sobre Natanz
La evaluación del OIEA contrasta con la postura de Irán. Horas antes de la reunión, el embajador iraní ante el organismo, Reza Najafi, aseguró a la prensa en Viena que los ataques del día anterior sí habían alcanzado el complejo nuclear de Natanz, la principal planta de enriquecimiento de uranio del país.
«Atacaron nuevamente las instalaciones nucleares pacíficas y bajo salvaguardas de Irán», declaró Najafi a periodistas, según informó la agencia Reuters . Cuando se le preguntó específicamente qué instalaciones fueron alcanzadas, el embajador respondió tajantemente: «Natanz» .

A pesar de esta denuncia, Grossi se mostró cauto pero firme en su evaluación inicial. En una conferencia de prensa posterior, el director general matizó que, aunque monitorean imágenes satelitales constantemente, «no hemos visto una actividad militar importante dirigida a las instalaciones nucleares. Puede que haya algo, pero no significativo o comparable de ninguna manera a lo que vimos en junio pasado». El organismo no tiene inspectores sobre el terreno en estos momentos y la comunicación con las autoridades reguladoras nucleares iraníes sigue sin respuesta.

Alerta regional: una «zona de alto riesgo nuclear»
Más allá del estatus de las plantas iraníes, Grossi lanzó una advertencia de alcance regional que subraya la gravedad del momento. El director general recordó que otros países de la región que también han sido atacados, como Bahrein, Irak, Kuwait, Omán, Qatar y Arabia Saudita, poseen reactores nucleares operativos o aplicaciones nucleares. «Irán y muchos otros países de la región que han sido objeto de ataques militares tienen centrales nucleares y reactores de investigación en funcionamiento, así como instalaciones de almacenamiento de combustible asociadas, lo que aumenta la amenaza a la seguridad nuclear», advirtió Grossi en su declaración. Subrayó que un ataque a cualquiera de estas instalaciones podría provocar una liberación radiactiva con «graves consecuencias» más allá de las fronteras del país atacado.
Ante este panorama, el OIEA ha activado su Centro de Incidentes y Emergencias, que opera con un equipo dedicado a monitorear la situación en tiempo real y coordina con la red regional de vigilancia. «Hasta ahora, no se ha detectado ningún aumento de los niveles de radiación por encima de los niveles habituales en los países limítrofes con Irán», confirmó Grossi para calmar los temores inmediatos sobre una posible fuga nuclear .

Llamado a la moderación y a la reanudación del diálogo
En un contexto donde la retórica belicista amenaza con desbordarse, Grossi hizo un enérgico llamado a la contención. Recordó las resoluciones de la Conferencia General del OIEA que estipulan que «los ataques armados contra instalaciones nucleares nunca deberían tener lugar».
«Insto a la máxima moderación en todas las operaciones militares», declaró Grossi, insistiendo en la necesidad de mantener abiertos los canales de comunicación. El organismo se declara listo para asesorar y apoyar a sus Estados miembros ante cualquier eventualidad que impacte la seguridad nuclear.

La reunión de emergencia también evidenció las tensiones geopolíticas. El representante ruso ante las organizaciones internacionales en Viena, Mikhail Ulyanov, cuyo país solicitó la reunión, instó al OIEA a ofrecer «una evaluación clara e imparcial de lo que está sucediendo desde el punto de vista del derecho internacional», recordando que los ataques a instalaciones nucleares civiles son una violación de la Carta de la ONU.
Por su parte, Grossi, quien recientemente medió conversaciones entre Irán y Estados Unidos en Ginebra, lamentó que no se hubiera alcanzado un entendimiento en ese entonces y reiteró que la única solución duradera pasa por la diplomacia. «La diplomacia es difícil, pero nunca es imposible», sentenció.