viernes 17 de julio de 2026
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El organismo nuclear de la ONU insiste en que inspeccionará las instalaciones iraníes pese al rechazo de Teherán

El director de la AIEA, Rafael Grossi, afirmó que el memorando de entendimiento entre Washington y Teherán no deja lugar a dudas: los inspectores accederán a las plantas de enriquecimiento de uranio. Irán lo niega y condiciona cualquier acceso a un acuerdo definitivo. Mientras tanto, el secretario de Estado Marco Rubio recorre el Golfo Pérsico y las conversaciones técnicas entre ambas partes están previstas para el 29 o 30 de junio en Suiza

La guerra entre Estados Unidos e Irán dejó en pie un escenario diplomático tan complejo como el que precedió al conflicto. En el centro de las negociaciones para alcanzar la paz definitiva está una pregunta concreta: ¿quién verificará qué le ocurrió al programa nuclear iraní? El director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), Rafael Grossi, respondió con inusual firmeza el pasado miércoles 24 de junio: en una conferencia de prensa celebrada en la central nuclear japonesa de Fukushima Daiichi, Grossi señaló que el memorando de entendimiento suscrito por ambos presidentes no deja margen para la ambigüedad. El texto, explicó, establece explícitamente que las actividades nucleares vinculadas a instalaciones con material nuclear estarán supervisadas por la AIEA en todos sus aspectos.

Trump, por su parte, confirmó en una comunicación telefónica con el periodista Trey Yingst de Fox News que se permitirá el ingreso a Irán de inspectores tanto del OIEA como de Estados Unidos para localizar el uranio enriquecido, aunque aclaró que no había urgencia en el calendario. Grossi fue en la misma dirección pero sin fijar fechas precisas: «Para hacerlo tendremos que inspeccionar. Que esto ocurra pasado mañana, en una semana o en diez días es importante, pero no esencial. Esto va a suceder», dijo.

El problema es que Teherán dice exactamente lo contrario. El viceministro de Relaciones Exteriores iraní, Kazem Gharibabadi, afirmó que su delegación no tuvo ningún encuentro con Grossi durante su estancia en Suiza y sostuvo que Irán no tiene intención de permitir el acceso de inspectores a las instalaciones nucleares dañadas durante los ataques estadounidenses ni a los materiales nucleares asociados a esos sitios. Según Gharibabadi, esos asuntos solo podrán revisarse en el marco de un acuerdo definitivo y en función de medidas concretas de la otra parte para levantar todas las sanciones.

La contradicción entre ambas posiciones no es menor. El OIEA ya ha podido visitar algunas instalaciones no alcanzadas por los bombardeos, como la central de Bushehr, pero sin acceso a los sitios de enriquecimiento no puede verificar el tamaño, la composición ni la ubicación de las reservas iraníes de uranio enriquecido, parte de las cuales podrían encontrarse en instalaciones subterráneas en Isfahán. Los expertos en no proliferación siguen preocupados ante la posibilidad de que Irán esté trasladando sus reservas a lugares no declarados. Antes de la guerra, la agencia estimaba que Irán poseía alrededor de 440 kilogramos de uranio enriquecido al 60% de pureza, cercano al nivel necesario para uso militar si se enriqueciera aún más.

Según lo que trascendió de una versión filtrada del memorando, Washington y Teherán habrían acordado que el material nuclear enriquecido de Irán no será sacado del país, sino diluido dentro del propio territorio iraní bajo supervisión de la AIEA. El acuerdo también abre un plazo de 60 días para negociar los términos definitivos, prorrogable por mutuo acuerdo, y su resolución final deberá ser respaldada por una resolución vinculante del Consejo de Seguridad de la ONU.

En paralelo a esta disputa, el secretario de Estado Marco Rubio lleva adelante una gira por las capitales del Golfo Pérsico con el objetivo de consolidar el apoyo regional al acuerdo marco. Rubio visitó Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Baréin para agradecer a sus aliados el respaldo brindado durante el conflicto y garantizarles que Washington no tomará ninguna decisión en las negociaciones con Irán que comprometa su seguridad. Las próximas conversaciones técnicas con Irán, que incluirán grupos de trabajo sobre asuntos nucleares, sanciones y otros mecanismos, están previstas para el 30 de junio y se desarrollarán a nivel de expertos.

Rubio también aseguró que los iraníes aceptaron las inspecciones nucleares del OIEA pese a las declaraciones en contrario del régimen, y afirmó: «Sabemos a qué acordaron. Ahora o lo hacen o no lo hacen.»

La situación en el Líbano constituye otro obstáculo persistente. El ministro de Defensa israelí dejó en claro que las fuerzas israelíes no se retirarán del sur del Líbano bajo ninguna circunstancia, lo que complica la posición negociadora de Rubio, dado que Irán había impuesto ese punto como condición para avanzar hacia un acuerdo definitivo. En ese contexto, el primer ministro de Qatar señaló que Irán también tiene previsto mantener conversaciones con los estados del Golfo sobre seguridad regional en la próxima fase de las negociaciones. Arabia Saudita, según informó ANSA, evalúa convocar una cumbre en Riad con los países de la región para tender puentes con Teherán al margen de las tratativas entre Washington e Irán, en un movimiento que refleja el interés de los actores regionales por construir su propia arquitectura de seguridad sin quedar subordinados a la agenda de ninguna de las grandes potencias.