viernes 16 de octubre de 2026
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El reactor RA-10 comenzará a ponerse en marcha antes de fin de año y producirá insumos para la medicina nuclear

El desarrollo de la Comisión Nacional de Energía Atómica, ubicado en el Centro Atómico Ezeiza, tendrá una potencia de 30 megavatios, aunque no generará electricidad. Su objetivo será fabricar radioisótopos, producir silicio para semiconductores y ampliar las capacidades científicas e industriales del país.

La Argentina iniciará antes de que termine 2026 el proceso de puesta en marcha del Reactor Argentino Multipropósito RA-10, una instalación de diseño nacional que se encuentra en la etapa final de construcción y ensayos preoperacionales. Según el cronograma oficial, el procedimiento debería completarse durante los primeros meses de 2027, una vez que el proyecto obtenga la licencia correspondiente de la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN).

El anuncio fue realizado por el secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Napoli, durante una actividad desarrollada en el Centro Atómico Ezeiza, donde se encuentra emplazado el reactor. El proyecto es responsabilidad de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), mientras que Invap participa en la provisión de servicios de ingeniería y Conuar interviene en la fabricación de componentes vinculados con el ciclo de combustible nuclear.

A diferencia de Atucha o Embalse, el RA-10 no estará destinado a producir energía eléctrica para la red. Se trata de un reactor de investigación y producción que utilizará los neutrones generados por la fisión nuclear para irradiar materiales y obtener insumos destinados a la medicina, la industria, la ciencia y el desarrollo tecnológico. Su potencia será de 30 megavatios.

Un aporte para la medicina nuclear

Uno de los principales objetivos del proyecto es fortalecer la producción local de radioisótopos, sustancias utilizadas en estudios de diagnóstico y tratamientos médicos. Entre los materiales que podrá generar se encuentra el molibdeno-99, a partir del cual se obtiene el tecnecio-99m, uno de los radioisótopos más utilizados en estudios de diagnóstico por imágenes.

El RA-10 también tendrá capacidad para producir lutecio-177, empleado en terapias oncológicas dirigidas, e iridio-192, utilizado tanto en determinados tratamientos contra el cáncer como en aplicaciones industriales. La capacidad proyectada para la producción de molibdeno-99 equivaldría aproximadamente al 20% de la demanda mundial actual, de acuerdo con la información difundida por las autoridades y medios especializados.

La producción permitiría reducir la dependencia argentina de proveedores externos, mejorar el abastecimiento del sistema de salud y generar excedentes para la exportación. Sin embargo, para que los materiales irradiados puedan convertirse en productos comerciales será necesario completar una planta asociada, donde se realizará el procesamiento de los radioisótopos.

El Gobierno evalúa incorporar capital privado para financiar la construcción y el desarrollo de esa planta. El esquema anunciado contempla que el Estado conserve la conducción estratégica de la actividad nuclear, además de las responsabilidades relacionadas con la seguridad, la regulación y la fiscalización, mientras que empresas privadas podrían participar en la etapa productiva y comercial.

Tecnología para la industria

Las aplicaciones del RA-10 no se limitarán al área sanitaria. El reactor también permitirá fabricar silicio dopado mediante transmutación neutrónica, un material utilizado en la elaboración de semiconductores y dispositivos electrónicos de alta potencia.

Este insumo puede emplearse en sistemas eléctricos, equipamiento industrial, transporte, energías renovables y otras áreas vinculadas con la electrónica de potencia. La capacidad inicial prevista ronda las 80 toneladas anuales, con posibilidades de ampliación, según los datos difundidos sobre el proyecto.

La instalación contará además con herramientas para realizar irradiaciones, ensayos de materiales y análisis por activación neutrónica. Estas capacidades podrán utilizarse para evaluar combustibles y componentes nucleares, estudiar nuevos materiales y prestar servicios a organismos científicos y empresas tecnológicas.

Dentro del complejo también tendrá un papel relevante el Laboratorio Argentino de Haces de Neutrones, destinado a investigaciones en ciencia de materiales, biología y biotecnología. De este modo, el reactor funcionará como una plataforma para vincular la actividad nuclear con la investigación aplicada y el desarrollo de productos de mayor valor agregado.

Una obra en su tramo final

El RA-10 es un proyecto de la CNEA que comenzó a construirse en el Centro Atómico Ezeiza y atravesó un período de paralización por falta de financiamiento y demoras en distintos contratos. Según información oficial citada por medios nacionales, al inicio de la actual etapa de reactivación el montaje de los equipos y sistemas presentaba un avance del 52%.

Tras la reanudación de los trabajos, ese nivel habría llegado al 96%, mientras que unas 530 personas participan actualmente de las tareas de terminación y verificación de los sistemas. La finalización de la obra física, de todos modos, no implica una puesta en funcionamiento inmediata: todavía deben cumplirse las instancias de licenciamiento, pruebas y operación progresiva.

El desafío inmediato será obtener la autorización de la ARN y completar las pruebas necesarias para comenzar la puesta en marcha antes de fin de año. El objetivo oficial es que el RA-10 quede operativo durante los primeros meses de 2027.

Con este proyecto, la Argentina busca ampliar su presencia en el mercado internacional de radioisótopos y consolidar una cadena que abarque desde la investigación y la irradiación de materiales hasta el procesamiento y la comercialización. El impacto esperado no se medirá por la electricidad que entregue a la red, sino por su capacidad para abastecer hospitales, desarrollar tratamientos médicos, impulsar industrias tecnológicas y generar exportaciones de alto valor agregado.