Trabajadores del Centro Atómico Bariloche realizaron una jornada de visibilización este miércoles ante la proximidad del vencimiento de contratos de 104 especialistas e investigadores, en medio de una profunda crisis laboral y presupuestaria que afecta al organismo nuclear argentino.
En las instalaciones del Centro Atómico Bariloche, personal de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) se reunió para expresar su preocupación por la situación de decenas de contratados cuyos vínculos laborales concluyen a finales de junio. La actividad, que incluyó un desayuno comunitario, buscó poner en evidencia las dificultades que enfrentan estos profesionales clave para el desarrollo científico y tecnológico del país.
Según denuncias de los gremios, estos 104 contratos han sido renovados de manera trimestral desde fines del año pasado, lo que genera una persistente inestabilidad tanto para las familias involucradas como para el normal funcionamiento de los proyectos en curso. Los trabajadores destacan que detrás de cada puesto hay años de experiencia acumulada, conocimiento especializado y contribuciones esenciales al sistema científico nacional, particularmente en el ámbito nuclear.
Este caso particular en Bariloche se enmarca en una problemática más amplia que atraviesa la CNEA. En meses anteriores, distintas asociaciones y sindicatos habían advertido sobre el vencimiento de alrededor de 350 contratos en todo el organismo, muchos de ellos de personal altamente calificado en áreas técnicas, de investigación y administrativas. Las organizaciones reclaman no solo la renovación de estos vínculos, sino también una recomposición salarial acorde a la inflación y el financiamiento necesario para reactivar iniciativas estratégicas que se encuentran paralizadas o con serias dificultades presupuestarias.
Entre los proyectos mencionados como afectados figuran desarrollos de importancia nacional como el reactor multipropósito RA-10 y el CAREM-25, este último un reactor de potencia de diseño argentino. Los trabajadores sostienen que la falta de recursos pone en riesgo capacidades técnicas acumuladas durante décadas y la soberanía en materia nuclear y energética.
Además de las cuestiones contractuales y salariales, los gremios han cuestionado aspectos de la conducción actual del organismo, señalando una brecha entre el personal con trayectoria en el sector y las nuevas designaciones jerárquicas. La jornada en Bariloche también incluyó reclamos por el libre ejercicio de la actividad sindical, luego de que un referente gremial tuviera dificultades para acceder al predio.
La situación en la CNEA refleja las tensiones que vive gran parte del sistema científico-tecnológico argentino bajo las políticas de ajuste fiscal. Los trabajadores advierten que la pérdida de estos especialistas representaría no solo un golpe al empleo, sino un retroceso en el conocimiento estratégico que el país ha construido en décadas de inversión pública. Hasta el momento, no se han confirmado definiciones oficiales sobre la renovación masiva de los contratos que vencen a fin de mes.
La comunidad nuclear sigue atenta a las próximas decisiones, mientras las organizaciones sindicales mantienen el reclamo por la continuidad laboral y el fortalecimiento del organismo como pilar del desarrollo nacional.











