La Autoridad Regulatoria Nuclear concedió la licencia oficial para montar un ciclotrón y un laboratorio especializado en el Centro Dr. Néstor Kirchner. La medida destrabará la etapa final de una obra estratégica que busca garantizar autonomía en diagnósticos oncológicos de alta complejidad y abastecer a la región.
El esquema de atención médica de alta complejidad en el norte del país registrará un avance significativo luego de que la Autoridad Regulatoria Nuclear otorgara formalmente la licencia técnica para la instalación de un ciclotrón y un laboratorio de radiofarmacia en la provincia de Formosa. La disposición del organismo nacional habilita el inicio de la fase de cierre del proyecto tecnológico que se ejecuta en el predio del Centro de Medicina Nuclear y Radioterapia Dr. Néstor Kirchner. Con este permiso legalizado, el distrito norteño queda facultado para avanzar tanto en las obras de infraestructura civil remanentes como en la incorporación del equipamiento crítico que dará vida al complejo.
La inversión para consolidar este despliegue de ingeniería aplicada a la salud asciende a un estimado de doce mil ochocientos millones de pesos, una partida presupuestaria que es afrontada en su totalidad con recursos genuinos del Tesoro Provincial, conforme a las previsiones financieras expuestas por las autoridades locales ante la Legislatura. El núcleo de la iniciativa radica en el búnker de alta seguridad que albergará al ciclotrón, un acelerador de partículas diseñado específicamente para generar radioisótopos de uso médico. Estos componentes son la materia prima esencial que luego procesa el área de radiofarmacia para obtener los compuestos químicos que los especialistas inoculan a los pacientes antes de los estudios de diagnóstico molecular.
La puesta en marcha de esta tecnología resolverá un problema logístico histórico para la región, derivado de la cortísima vida útil que poseen los radioisótopos empleados en los tomógrafos por emisión de positrones, un equipamiento de última generación que el centro de salud ya incorporó a sus prestaciones cotidianas. Hasta el momento, la dependencia absoluta de los envíos aéreos o terrestres desde los laboratorios ubicados en Buenos Aires condicionaba los turnos y la efectividad de los tratamientos debido a la degradación natural del material durante el viaje. La fabricación en suelo propio anulará esos tiempos muertos, optimizará la planificación médica y asegurará la disponibilidad constante de insumos para los pacientes oncológicos de la red pública, independientemente de su situación socioeconómica o cobertura de salud.
La proyección del complejo sanitario formoseño apunta a trascender los límites provinciales una vez que las instalaciones operen a régimen pleno. Al tratarse de uno de los pocos distritos del territorio nacional con capacidad técnica para integrar toda la cadena productiva —desde la aceleración de partículas primarias hasta la aplicación clínica en camilla—, las autoridades prevén que el centro se convierta en un nodo de referencia regional. Esto abrirá la posibilidad concreta de comercializar y distribuir los excedentes de radiofármacos hacia otras provincias del Nordeste Argentino y abastecer de igual modo la demanda médica de los países limítrofes, consolidando una nueva centralidad científica en la periferia del mapa nuclear argentino.











