El Dr. Pablo Vizcaíno comparte un audiovisual inédito donde el «discípulo predilecto» de Sábato cuenta en primera persona algunos de los desarrollos mas importantes de la historia de la tecnología nuclear en Argentina y el mundo.
Por Pablo Vizcaíno*
La reciente desaparición de Juan Carlos Almagro ha motivado reflexiones entre los que lo conocimos y que por diferentes motivos estuvimos cerca suyo.
Para los que trabajamos buena parte de nuestra vida en CNEA y seguimos en actividad, la indefinición de la situación que vive nuestra institución, sumada a la apremiante pandemia, sin duda sirven de caja de resonancia para ello. En este contexto, en mi caso, ha sido casi espontáneo hacer un examen retrospectivo de mi tránsito por los grupos que tuvieron su origen en el antiguo Proyecto PPFAE.
De estas reflexiones, de charlas con compañeros/as del grupo y de un material de video e imágenes que sistemáticamente nos ocupamos de registrar durante la campaña de laminación de tubos de presión para la Central Nuclear de Embalse, surgió este video que les comparto.
Más allá de los objetivos eminentemente tecnológicos que se persiguieron, sea en el viejo proyecto PPFAE (cuya historia oirán relatada por el propio Juan Carlos con algunas colaboraciones de David Banchick) o en la relativamente reciente campaña de laminación de tubos para
Embalse, estas imágenes son para mí valiosas desde lo afectivo.
No puedo evitar comentar también que (me) recuerdan, que hay ciertas formas de plantarse frente a nuestro quehacer cotidiano, cierta actitud de compromiso -¿convicciones quizás?- difícil encontrar la palabra adecuada, pero que cuando están presentes, y ahí si no tengo dudas, la actividad (la vida) adquiere un sabor especial, en ese quehacer se experimenta sentido.
Así que sin más preámbulos les comparto el video. Es un homenaje a Juan
Carlos, a los que formaron parte del viejo Proyecto PPFAE, a todos los que hoy somos parte, es decir, a los que lo heredamos, y que expresa además la esperanza de que cosas como estas se vuelvan a hacer.

https://drive.google.com/file/d/14eF1TnGgRGH8JHQdmr6AS44SmmtdCUVC/view
NdR: Juan Carlos Almagro, uno de los últimos discípulos de Jorge Sabato, falleció el 5 de septiembre de este año.
Entre tantas proezas, coinciden quienes lo conocieron, su preferida fue el Proyecto PPFAE , donde fue responsable del desarrollo de la tecnología y la puesta en marcha del equipamiento de uno de los pocos proyectos de tecnología nuclear que llegaron a producción industrial. Hoy los tubos de los elementos combustibles de las tres centrales nucleares argentinas, se construyen con los que fabrica la empresa FAE.
Además todos lo consideran «el alma mater de la reparación de Atucha I» cuando se rompieron los canales de la central en 1988. El libro que escribieron junto a Roberto Perazo y Jorge Sidelnik, “Crónica de una reparación (im)posible. El incidente de 1988 en la Central Nuclear Atucha I”, da cuenta de ello. Sin esa intervención, realizada solo por argentinos, se hubiera puesto en duda el futuro de la central y del sector nuclear nacional.
Algunos calcularon en más de US$ 1.000 millones lo que Estado y el pueblo argentino le «deben» a la valentía de los equipos encabezados por Almagro, ahorrados en reparaciones extranjeras, en sustitución de importaciones y en producción nucleoeléctrica. Sin embargo su principal legado, como lo fue el de su mentor, es el conocimiento instalado en las mujeres y hombres que seguirán trabajando por el desarrollo de soberanía tecnológica en este complejo escenario mundial.
*PHD Física. Jefe del Departamento Materiales de la CNEA, investigador del Conicet, docente en UNLAM y Director de la carrera Ingeniería Nuclear con orientación en Aplicaciones del Instituto Dan Beninson.











