El Consejo de Ministros de Japón ha decidido desmantelar su único reactor nuclear rápido, un prototipo sobre el que había depositadas grandes esperanzas para el futuro energético del país pero que apenas ha operado unos pocos años debido a una serie de fallas técnicas.
La decisión de cerrar y desmantelar el reactor experimental de Monju (ubicado en el oeste del país) se adoptó tras más de un año de deliberaciones después de que la Autoridad de Regulación Nuclear (NRA) de Japón remitiera una recomendación para su clausura. Asimismo, se consideró el alto costo de actualizarlo para cumplir con las nuevas normas de seguridad post Fukushima.
El ministro portavoz, Yoshihide Suga, explicó que tras el desmantelamiento de Monju, este lugar se utilizará como «un centro de investigación y educación en materia nuclear». Se estima que su desmantelamiento costará unos 375.000 millones de yenes (3.189 millones de dólares) y llevará 31 años.
Se esperaba que Monju –en el que el país asiático invirtió más de 1 billón de yenes (8.504 millones de dólares)- fuera un gran precursor de la tecnología para el reciclaje ultraeficiente de combustible nuclear, ya que la unidad fue diseñada para producir más plutonio del que consume durante el proceso de generación de energía eléctrica.
El reactor rápido enfriado por sodio de Monju de 280 MWe comenzó a funcionar en 1995 pero ese mismo año una fuga provocó un incendio que obligó a suspender las operaciones hasta mayo de 2010. En agosto de ese mismo año se produjo otro accidente con la maquinaria encargada del recambio de combustible nuclear que ha mantenido clausurado el reactor hasta ahora.
Además de estos incidentes, la NRA confirmó que la empresa operadora, la Agencia de Energía Atómica de Japón (JAEA), se saltó inspecciones obligatorias de mantenimiento de unos 10.000 componentes del reactor y que las instalaciones contaban con docenas de cámaras de vídeo de seguridad que no funcionaban.












