La CNEA recibió la certificación IRAM para calificar componentes de centrales nucleares

El sector Calificación está integrado por ingenieros y técnicos especializados para realizar pruebas sobre equipos, componentes eléctricos, mecánicos y de instrumentación y control instalados.

La Comisión Nacional de Energía Atómica recibió la certificación IRAM e indicó que “es el resultado de un riguroso proceso de implementación iniciado en 2020 por parte del Departamento Calificación de Equipos, junto a la División de Garantía de Calidad, y con el apoyo del Departamento de Gestión de la Calidad de la Gerencia de Área Energía Nuclear (GAEN)”.

“Hasta el más mínimo de los componentes que van instalados en las unidades deben ser adecuados a los máximos estándares de seguridad y calidad deben garantizar un correcto funcionamiento a lo largo de su vida útil, que en el caso de los reactores nucleares promedia los 30 años por cada ciclo de operación”, señaló la entidad.

En ese sentido, la Comisión Nacional de Energía Atómica cuenta en el sector Calificación de Equipos de la Gerencia de Coordinación CNEA/NASA – Gerencia de Desarrollo Ensayos y Gestión de Vida con diversos laboratorios ubicados en el Centro Atómico Constituyentes (Villa Maipú, Buenos Aires) y en el Predio CAREM (Lima, Buenos Aires). Dicho sector está integrado por ingenieros y técnicos especializados para realizar pruebas sobre equipos, componentes eléctricos, mecánicos y de instrumentación y control instalados o a instalar en las centrales nucleares.

«Primeramente, se somete a los equipos al efecto de envejecimiento acelerado que imita el efecto y degradación de varios años de servicio. Luego se somete al equipo a la dosis de radiación correspondiente a un accidente base de diseño», explicó el responsable del Departamento Calificación de Equipos, Ing. Jorge Zorrilla.

Además, contó que en el Laboratorio de Ensayos de Simulación de Accidentes con Vapor (LESAV) se somete a los equipos de las centrales nucleares a condiciones de temperatura, presión y humedad específicas que imitan las que habría en caso de un accidente nuclear: «Estas condiciones están marcadas, en general, por un rápido aumento de la temperatura, pudiendo pasarse de temperatura ambiente a más de 140°C en tan solo diez segundos. De esta forma es posible asegurar que un equipo puede cumplir su función relacionada con la seguridad antes, durante y después de un accidente».

«Nosotros calificamos cables, actuadores de válvulas, sensores, componentes de instrumentación, motores, pinturas y todo aquello que cumpla una función de seguridad dentro de una central nuclear», describen los investigadores Ing. Esteban Maita y María Luján Rodríguez.

El objetivo del trabajo que realizan consiste en conocer los límites de los materiales para entender y predecir cuál será su comportamiento dentro de la zona controlada de las centrales nucleares a lo largo de su ciclo de operación.

Los expertos diseñan, realizan ensayos y luego analizan los datos. La muestra analizada para el ensayo puede ser un repuesto extra que se encuentra en el almacén o también un mock-up, que es como una imitación del componente instalado

 “Lo que hace una calificación es, como primer medida, identificar las condiciones de temperatura, presión, humedad y dosis de radiación en las que ese equipo va a estar expuesto durante toda su vida útil, que son las que se reproducen en el ítem de ensayo», precisó María Luján Rodríguez.

Asimismo, es necesario garantizar que los materiales funcionen aún bajo condiciones excepcionales de un accidente. “Identificamos cuáles son las partes sensibles a la temperatura, la presión, el trabajo mecánico o a determinadas dosis de radiación que en cada sistema de la central nuclear pueden llegar a presentar problemas en el caso de una eventualidad”, puntualizó Rodríguez.

Por último, el Ing. Maita detalló que la exposición a radiaciones de dosis calculadas se realiza “en la Planta de Irradiación Semi Industrial del Centro Atómico Ezeiza”, mientras que los ensayos de presión y temperatura se llevan a cabo “en hornos de envejecimiento instalados en el Predio CAREM».