domingo 9 de agosto de 2026
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La energía nuclear recupera su impulso: la capacidad mundial crecerá un 44% en la próxima década

Un informe de BloombergNEF proyecta que la potencia nuclear instalada en el mundo pasará de 372 a 535 gigavatios para 2036, impulsada por el apetito energético de los centros de datos, la transición hacia fuentes libres de carbono y la agresiva construcción de reactores en China e India.

Después de más de una década de estancamiento, la industria nuclear global se prepara para una expansión sin precedentes. Según un informe publicado por BloombergNEF, la capacidad instalada de energía nuclear en el mundo crecerá un 44% en los próximos diez años, hasta alcanzar los 535 gigavatios en 2036, frente a los 372 gigavatios registrados al cierre de 2025. El informe, dado a conocer el 8 de julio, marca un punto de inflexión para un sector que, en palabras de los analistas, había estado «corriendo en el mismo lugar» desde el desastre de Fukushima en 2011.

El epicentro de este renacimiento se encuentra en Asia. China, que a finales de 2025 ya tenía 59 gigavatios de reactores en construcción, se encamina a duplicar su capacidad hasta los 102 gigavatios al final de la década. Esta cifra no solo la consolidará como la principal potencia nuclear del mundo, sino que la colocará por delante de Estados Unidos, el líder histórico del sector. India, por su parte, acompaña este empuje con un ambicioso programa de construcción de nuevos reactores, consolidándose como el otro gran motor del crecimiento proyectado.

Detrás de este despegue confluyen varias fuerzas. La más evidente es la lucha contra el cambio climático, que ha renovado el interés por las fuentes de energía libres de carbono. Pero quizás el factor más novedoso sea la explosión de la demanda eléctrica impulsada por la inteligencia artificial. Los centros de datos, cuyo consumo energético se ha disparado, requieren un suministro eléctrico constante y confiable que la nuclear puede garantizar mejor que las fuentes intermitentes. Según estimaciones de la Agencia Internacional de Energía, la nuclear ya cubre alrededor del 15% de las necesidades eléctricas de los centros de datos a nivel mundial. No es casualidad que gigantes tecnológicos como Amazon, Google y Meta estén firmando acuerdos de compra de energía nuclear para alimentar sus infraestructuras.

A esto se suma un cambio en la percepción social. La creciente aceptación de la energía nuclear está empujando a gobiernos y empresas de servicios públicos a revisar políticas que durante años frenaron su desarrollo. Incluso países que habían optado por el abandono de esta tecnología están dando marcha atrás: Bélgica revirtió su plan de eliminación progresiva, Italia levantó su prohibición y Alemania reconoció la nuclear como fuente de energía verde en la legislación europea.

Sin embargo, el camino no está exento de obstáculos. Los lentos procesos regulatorios, que históricamente han alargado los plazos de construcción de nuevas centrales, podrían moderar el ritmo de crecimiento. En Estados Unidos, a pesar del fuerte respaldo de la administración Trump, actualmente solo hay una planta comercial en construcción, aunque el informe de BloombergNEF prevé que el ritmo se acelere en la próxima década. Los sobrecostes y los retrasos en los proyectos, especialmente en el mercado estadounidense, siguen siendo un lastre que el sector deberá superar para demostrar que puede entregar obras a tiempo y dentro del presupuesto.

El panorama global, no obstante, es de optimismo cauteloso. Con 76 reactores en construcción en todo el mundo durante la primera mitad de 2026, que representan 83 gigavatios de nueva capacidad, la industria nuclear parece haber encontrado por fin el combustible para salir del letargo. La pregunta ya no es si la energía nuclear volverá, sino a qué velocidad podrá desplegar todo su potencial en un mundo cada vez más sediento de electricidad.