viernes 16 de octubre de 2026
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La energía solar superó por primera vez a la nuclear a escala mundial y acentúa la brecha

El Informe sobre el Estado de la Industria Nuclear Mundial 2026 (WNISR), elaborado bajo la supervisión del consultor Mycle Schneider, constata que la generación solar rebasó en 2025 por primera vez en la historia la producción anual de electricidad de origen nuclear, un hito que refleja la velocidad contrastante con la que crecen ambas tecnologías.

La transición energética mundial dejó en 2025 un marcador histórico: por primera vez, la energía solar generó más electricidad en todo el planeta que la nuclear durante un año completo, según reveló el WNISR 2026, informe de referencia sobre el sector atómico coordinado por el analista francés Mycle Schneider. El documento, difundido esta semana, describe un escenario en el que las renovables avanzan a un ritmo exponencial mientras la industria nuclear permanece prácticamente estancada desde hace más de dos décadas.

El punto de inflexión se fue anticipando mes a mes. En marzo de 2025 la generación eólica superó mensualmente a la nuclear a nivel global, y un mes después le tocó el turno a la solar, que en abril produjo por primera vez más electricidad que los reactores del mundo. Entre marzo de 2025 y junio de 2026, la solar o la eólica —consideradas por separado— generaron cada mes más electricidad que la nuclear; en marzo, abril y mayo de 2026, ambas tecnologías la superaron de forma independiente, según consignó pv magazine. La solar ya había alcanzado en abril de 2025 el 10 % de la generación mundial, su mayor participación mensual registrada, de acuerdo con datos de Ember citados por medios especializados.

Las cifras de capacidad instalada ilustran la magnitud de la brecha. El informe estima que la potencia solar mundial creció 510 GW en 2025, hasta alcanzar 2.383 GW, un 27 % más que el año anterior, mientras que la eólica sumó un récord de 159 GW para llegar a 1.291 GW. Frente a ello, la capacidad nuclear instalada apenas aumentó 1,5 GW, hasta 399,5 GW. Incluso esas cifras fotovoltaicas resultan conservadoras: datos del programa IEA PVPS apuntan a unas nuevas instalaciones de alrededor de 690 GW en 2025, unos 180 GW por encima de lo estimado por el WNISR, lo que sugiere que la distancia real entre ambas tecnologías es aún mayor.

En generación, el contraste es similar. Las centrales nucleares produjeron 2.703 TWh en 2025, apenas un 1,1 % más que en 2024, un crecimiento impulsado casi por completo por China, donde la producción aumentó un 7,6 %; fuera del gigante asiático, la generación nuclear cayó un 0,2 % y se mantiene muy por debajo de su nivel de 2006. Mientras tanto, la producción solar mundial se disparó un 30 % interanual. La participación nuclear en la matriz eléctrica global descendió al 8,8 %, su valor más bajo en cuatro décadas y media y casi la mitad del máximo del 17,5 % registrado en 1996.

El panorama nuclear en ciernes tampoco muestra señales de aceleración. Al 1 de julio de 2026 operaban 411 reactores en 31 países, y en 2025 se conectaron cuatro unidades mientras siete cerraron, el primer saldo anual negativo desde 2021. Ninguno de los 16 reactores enlazados a la red entre 2023 y 2025 concluyó dentro de su plazo previsto, y el tiempo medio de construcción alcanzó los 10,9 años. Proyectos como el Mochovce-4 de Eslovaquia superan ya los 40 años de obra. La actividad de construcción se concentra en Asia oriental y en Europa del este: de los 52 reactores iniciados entre 2020 y 2025, todos menos uno involucraron industrias de China o Rusia, y los 73 en construcción son la cifra más alta desde 1987, aunque 37 corresponden a China.

El despliegue acelerado del almacenamiento en baterías —104 GW y 257 GWh conectados en 2025, con más del 78 % de la capacidad acumulada instalada entre 2023 y 2025— aparece en el informe como el factor que permitirá sostener la expansión solar ante la creciente variable de la red. Mientras tanto, los reactores modulares pequeños (SMR), presentados durante décadas como la vía de renovación de la industria, siguen sin materializar sus promesas: el WNISR cuestiona sus ventajas en costos, seguridad y residuos —algunos diseños podrían generar hasta 30 veces más desechos que reactores convencionales— y advierte que su desarrollo depende casi por completo de financiación pública, con proyectos emblemáticos en Canadá, Reino Unido, Estados Unidos y China aún lejos de la operación comercial.

Schneider no oculta su lectura del momento. «La realidad de la industria nuclear sobre el terreno es bastante aleccionadora», declaró, y señaló episodios como la suspensión de la salida a bolsa de la estadounidense Holtec o la pérdida de cerca del 80 % del valor de las acciones de Fermi desde octubre de 2025 como señales de que los inversionistas exigen resultados concretos que la tecnología aún no muestra. Hay, eso sí, matices en los datos: el think tank Ember, con cifras ligeramente distintas —2.812 TWh nucleares frente a 2.779 TWh solares en 2025—, sostiene que la solar quedó muy cerca de la nuclear y que tanto ella como la eólica la superarán en 2026, previsión que, de cumplirse, consolidaría el giro estructural que el WNISR ya da por consumado.