sábado 17 de octubre de 2026
Inicio Noticias Energía La ultraderecha alemana impulsa un giro energético que incluye la reactivación del...

La ultraderecha alemana impulsa un giro energético que incluye la reactivación del gasoducto ruso y el regreso a la energía nuclear

El partido Alternativa para Alemania (AfD) presentó un documento programático con el que busca redefinir la política energética del país. Las propuestas incluyen rehabilitar el dañado gasoducto Nord Stream para retomar el suministro de gas ruso y revertir el abandono de la energía nuclear, al tiempo que se eliminarían los subsidios a las renovables.

El principal partido de la oposición en Alemania, la formación ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), dio a conocer este domingo un documento programático que supone un desafío frontal a la actual política energética del país. La propuesta, presentada tras una reunión del grupo parlamentario en la ciudad de Cottbus, plantea habilitar nuevamente el gasoducto ruso Nord Stream, parcialmente destruido en 2022, y retomar el uso de la energía nuclear, dos fuentes que Alemania dejó atrás tras la invasión rusa de Ucrania.

El texto del partido sostiene que se buscará diversificar el suministro de gas y petróleo en beneficio de Alemania, evitando nuevas dependencias en la importación y posibilitando la puesta en marcha de vías de suministro ya existentes como el gasoducto Nord Stream. Esta infraestructura, que hasta antes de la guerra era la principal ruta de ingreso del gas ruso al país, sufrió un atentado explosivo en septiembre de 2022 que la dejó inutilizable. Cabe recordar que en ese momento ya no circulaba gas por ninguno de sus ramales, ya que Rusia había interrumpido el suministro meses antes, y el denominado Nord Stream 2 jamás llegó a entrar en operación.

En el ámbito judicial, un exmiembro del servicio secreto ucraniano permanece detenido en Alemania a la espera de juicio, acusado de haber coordinado a un grupo de buzos que supuestamente colocaron explosivos en la infraestructura en el fondo del mar Báltico. A pesar del tiempo transcurrido, las investigaciones sobre la autoría material del atentado no han concluido, y el partido AfD ha criticado en reiteradas ocasiones lo que considera una inacción de las autoridades germanas para esclarecer lo ocurrido.

El giro energético que propone la formación de ultraderecha no se limita al gas ruso. El documento también aboga por eliminar las subvenciones destinadas a la construcción de infraestructuras de energía solar y eólica, y por extender el uso de gas y carbón más allá de 2038. Además, el partido reiteró su promesa de reactivar la energía nuclear, una fuente que Alemania decidió abandonar progresivamente. “Hay que reevaluar políticamente la energía nuclear y reactivarla tecnológicamente”, señala el texto, que contempla una moratoria para la reconstrucción de centrales desconectadas, la reparación de instalaciones existentes, el alargamiento de su vida útil y el análisis de nuevos tipos de reactores.

La propuesta de AfD se inscribe en un contexto de creciente debate sobre el futuro energético de Europa, marcado por el aumento de los costos de la electricidad y las dudas sobre la sostenibilidad del actual modelo de transición. Incluso dentro del oficialismo han surgido voces que cuestionan decisiones pasadas: la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha reconocido que el abandono de la energía nuclear fue un “error estratégico”, y el propio canciller alemán, Friedrich Merz, ha señalado el impacto de estas políticas en la competitividad industrial del país. Sin embargo, Merz se ha manifestado en contra de la reactivación del gasoducto ruso y ha defendido mantener la presión sobre el Kremlin mediante sanciones.

El partido AfD, que en las encuestas de intención de voto compite directamente con la Unión Democristiana (CDU) del canciller Merz, busca con este documento marcar una posición clara de cara a los próximos comicios. La propuesta energética, que también incluye el fin de los subsidios a las renovables y la continuidad de los combustibles fósiles, representa un desafío directo a las políticas climáticas impulsadas desde Bruselas y Berlín en los últimos años.