Las principales compañías de tecnología han comenzado a cerrar acuerdos multimillonarios para abastecer sus centros de datos con energía nuclear, en un intento por garantizar un suministro constante y libre de emisiones en medio de la creciente demanda de la inteligencia artificial.
Amazon, Google, Microsoft y Meta han anunciado proyectos que, en conjunto, superan los 9,8 gigavatios de capacidad, una cifra que equivale a la potencia de varias decenas de reactores de gran escala. Sin embargo, especialistas advierten que la brecha entre los anuncios y la realidad es todavía considerable.
El caso más emblemático es el de Microsoft, que firmó un contrato de 20 años con Constellation Energy para reactivar la unidad 1 de Three Mile Island, rebautizada como Crane Clean Energy Center. La inversión, de más de 1.600 millones de dólares, busca aportar 835 megavatios a partir de 2027. Amazon, por su parte, comprometió 700 millones en la startup X-energy para desarrollar hasta 12 reactores modulares Xe-100 y amplió su acuerdo con Talen Energy para asegurar 1,92 GW en su campus de Susquehanna. Google se asoció con Kairos Power para impulsar reactores de sales fundidas con horizonte hacia 2030, mientras que Meta lidera con una cartera de hasta 6,6 GW, incluyendo proyectos con TerraPower y Oklo, previstos entre 2030 y 2035.
La apuesta nuclear se enmarca en un contexto de crisis energética: los centros de datos consumen ya más de 1.000 teravatios hora anuales, equivalente al consumo eléctrico de Japón, y generan déficits estructurales en Estados Unidos. Frente a este escenario, las tecnológicas buscan fuentes estables y limpias, pero la energía nuclear enfrenta obstáculos significativos. Los costos de construcción son hasta tres veces superiores a los de la solar o la eólica, y los retrasos son recurrentes: un estudio sobre 180 proyectos nucleares mostró que 175 excedieron plazos y presupuestos. Los reactores modulares pequeños, presentados como solución, apenas cuentan con experiencias concretas y han sufrido demoras en Rusia y China.
El debate sobre el futuro energético de la inteligencia artificial se vuelve así más complejo. Mientras las empresas defienden la necesidad de diversificar y asegurar el suministro, los analistas recuerdan que en 2025 apenas el 8,8 % de la electricidad mundial provenía de centrales nucleares, frente al 19,5 % de renovables. La pregunta que persiste es si la energía nuclear podrá convertirse en la columna vertebral de los centros de datos o si quedará como una promesa difícil de materializar.











