domingo 9 de agosto de 2026
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Preocupación en el Senado por el futuro del sector nuclear: trabajadores y legisladores trazaron una agenda de defensa común

Senadores del bloque Justicialista mantuvieron una reunión con representantes sindicales y trabajadores de los principales organismos del área atómica. Durante el encuentro, expresaron su alarma por la situación de empresas estratégicas como Nucleoeléctrica y la CNEA, reclamaron la preservación de los puestos de trabajo y analizaron iniciativas legislativas para frenar lo que califican como un intento de vaciamiento del sector.

La actividad nuclear argentina, construida a lo largo de décadas como un pilar de la soberanía científica y tecnológica del país, volvió a ser el centro de la escena política. Esta vez, en el Senado de la Nación, donde integrantes del bloque Justicialista recibieron a representantes sindicales y trabajadores de las principales empresas e institutos del sector para poner en común las dificultades que atraviesa un área considerada estratégica para el desarrollo nacional.

Del encuentro participaron delegados de Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NA-SA), Dioxitek S.A., la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP), la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN). Cada uno de los organismos expuso su realidad particular, pero el diagnóstico fue coincidente: el sector atraviesa una situación crítica que pone en riesgo no solo las fuentes laborales, sino también capacidades científicas y productivas forjadas durante generaciones.

Uno de los principales focos de alerta giró en torno a los despidos en la CNEA y el creciente desfinanciamiento que afecta a todo el sistema científico-tecnológico. Los trabajadores desvinculados, según advirtieron los especialistas, cumplen funciones críticas para el funcionamiento cotidiano de la Comisión y para la continuidad de proyectos nucleares de larga data. Entre ellos, mencionaron el progresivo abandono del reactor modular CAREM, un desarrollo íntegramente argentino que demandó décadas de inversión pública y que posicionó al país entre los líderes mundiales en esa tecnología.

Los representantes sindicales, por su parte, subrayaron la necesidad de abordar la problemática de manera integral y de fortalecer la articulación entre los distintos sectores que conforman el entramado nuclear. El secretario general de la Federación de Trabajadores de la Energía de la República Argentina (FeTERA), Julio Acosta, sintetizó el sentir de los trabajadores al afirmar que el sector nuclear representa «ciencia, tecnología y posibilidades de apalancar el desarrollo de nuestro país». En la misma línea, el secretario general de la CTA, Hugo «Cachorro» Godoy, remarcó la urgencia de coordinar acciones conjuntas entre las diferentes organizaciones sindicales vinculadas a la actividad.

La inquietud no se limita al terreno laboral. Los especialistas manifestaron también su preocupación por el estado de conservación de la Planta Industrial de Agua Pesada, debido a la falta de financiamiento y la interrupción del proyecto de acondicionamiento. Asimismo, alertaron sobre el estancamiento del Centro Argentino de Protonterapia, orientado al tratamiento del cáncer infantil, y de las capacidades vinculadas a la producción de radioisótopos para la salud, áreas en las que la Argentina había alcanzado un reconocimiento internacional.

En el plano legislativo, los senadores y los trabajadores analizaron distintas iniciativas presentadas en el Congreso y avanzaron en la posibilidad de impulsar propuestas comunes para acompañar al sector. En encuentros previos, el interbloque opositor ya había resuelto promover un proyecto de declaración para exigir la reincorporación inmediata de los trabajadores desvinculados y defender las capacidades estratégicas del sistema nuclear argentino. La denuncia central de los legisladores apunta a lo que consideran un intento de vaciamiento y privatización del sector, enmarcado en una política más amplia de desmantelamiento del sistema científico y tecnológico nacional.

El encuentro celebrado en el Senado no fue un hecho aislado, sino la continuidad de una agenda que viene gestándose desde hace semanas. Lo que quedó claro al término de la reunión es que, para los trabajadores y los legisladores del arco opositor, la defensa del desarrollo nuclear argentino es también la defensa de las capacidades estratégicas del Estado, y que la articulación entre ambas partes será clave para los próximos pasos de una pulseada que recién comienza.