Las dos centrales operadas por Nucleoeléctrica Argentina se ubicaron entre las de mejor desempeño del planeta según el PI-Index de la Asociación Mundial de Operadores Nucleares (WANO). El resultado, correspondiente al segundo trimestre de 2026, se suma a los volúmenes históricos de generación registrados durante 2025 y abre expectativas comerciales para exportar servicios nucleares.
Las centrales nucleares Atucha II y Embalse alcanzaron niveles récord de rendimiento a escala global, según el índice de desempeño que elabora trimestralmente la Asociación Mundial de Operadores Nucleares (WANO), el organismo que reúne a los operadores de plantas atómicas de todo el mundo y constituye una de las principales referencias para medir la calidad operativa del sector. El dato, confirmado por distintos medios del interior del país, coloca a la Argentina entre los países con mejor desempeño nuclear del momento.
Atucha II, emplazada en la localidad bonaerense de Lima, partido de Zárate, obtuvo la calificación máxima de 100 puntos en el segundo trimestre de 2026, un hito inédito para la central, que había entrado en operación en 2014 y nunca antes había alcanzado el puntaje perfecto del indicador. Embalse, ubicada junto al dique homónimo en el sur de la provincia de Córdoba, registró 98,4 puntos, apenas por debajo del valor tope, en un resultado que igualmente la sitúa entre las plantas de mejor desempeño de la industria nuclear internacional.
El PI-Index es una herramienta de comparación que utiliza criterios homogéneos para evaluar el funcionamiento de las centrales en actividad. La medición contempla variables vinculadas a la seguridad del personal, la protección radiológica, el control químico de los sistemas, la confiabilidad de los equipos y el factor de carga, este último un indicador que expresa la proporción de energía efectivamente generada respecto del potencial máximo de producción de cada planta. Sostener valores altos exige un desempeño simultáneamente elevado en todos los parámetros, de modo que el resultado no responde a una circunstancia aislada sino a la consistencia operativa de los equipos técnicos.
El puntaje del segundo trimestre se suma a una trayectoria de mejoras sostenida que ya había quedado reflejada en las cifras anuales de 2025. Durante ese año, Atucha II produjo 5.408.372 megavatios hora, el mayor volumen de generación de toda su historia, mientras que Embalse alcanzó los 5.352.202 megavatios hora, también su registro anual más alto. La secuencia resulta significativa si se tiene en cuenta que la central bonaerense atravesó años de bajo factor de capacidad en el pasado reciente, con valores de disponibilidad muy por debajo de los estándares internacionales, y que su recuperación operativa fue producto de un proceso de puesta a punto de largo aliento. De hecho, registros sectoriales muestran que en 2025 Atucha II operó con un factor de carga anual cercano al 97 por ciento, uno de los valores más altos del mundo para un reactor de su tipo.
El desempeño de ambas plantas adquiere mayor relevancia dentro de la matriz eléctrica argentina, donde la energía nuclear volvió a consolidarse como fuente de generación de base: durante el primer semestre de 2026 superó el 7 por ciento de la producción eléctrica del país, un nivel que representa además un aporte estable y libre de emisiones de carbono en un sistema dominado por la generación térmica.
Para el presidente de Nucleoeléctrica Argentina, Juan Martín Campos, los resultados «reflejan la experiencia, el compromiso y la capacidad técnica de nuestros equipos» y constituyen, a su vez, una plataforma para ampliar la participación de la empresa en mercados internacionales. La compañía, que acumula más de cinco décadas de trayectoria en la operación de centrales nucleares, apunta a transformar ese capital técnico en negocios exportables: ofrece servicios de operación y mantenimiento, ingeniería, capacitación y ejecución de proyectos complejos a operadores y plantas de otros países, con el objetivo de generar divisas y empleo calificado.
En ese marco, el máximo puntaje de Atucha II y el desempeño de Embalse funcionan como un aval internacional para la estrategia de internacionalización de los servicios nucleares argentinos, en un momento en el que la demanda global de energía atómica muestra señales de expansión. El antecedente no solo consolida la posición operativa de las centrales locales, sino que abre la puerta a asociaciones y contratos en un mercado donde el respaldo de un indicador reconocido por la industria mundial pesa como credencial decisoria.











