domingo 7 de junio de 2026
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Rusia exhibe su poder nuclear tras el fin del New START con una nueva prueba del misil Sarmat

El Kremlin confirmó el ensayo del RS-28 Sarmat, un misil balístico intercontinental capaz de transportar múltiples ojivas nucleares. La demostración militar se produjo pocos meses después de la expiración del tratado New START y en medio de una nueva escalada de ataques sobre Ucrania.

Rusia volvió a enviar una señal de fuerza al escenario internacional con la prueba del misil balístico intercontinental RS-28 Sarmat, considerado por Moscú como el sistema nuclear más potente de su arsenal estratégico. El lanzamiento se produjo en un contexto de creciente tensión global, marcado por el fin del tratado New START —el último gran acuerdo de control de armas nucleares entre Rusia y Estados Unidos— y por la continuidad de la guerra en Ucrania.

El ensayo fue confirmado por el Ministerio de Defensa ruso y respaldado públicamente por Vladimir Putin, quien definió al Sarmat como “el sistema de misiles más poderoso del mundo”. Según medios oficiales y agencias internacionales, la prueba se realizó desde el cosmódromo de Plesetsk, en el norte de Rusia, y formó parte del proceso de modernización de las fuerzas nucleares estratégicas del país.

El RS-28 Sarmat, conocido en Occidente como “Satan II”, fue diseñado para reemplazar a los antiguos misiles soviéticos R-36M. Se trata de un misil intercontinental de gran alcance, capaz de transportar varias ojivas nucleares independientes y de recorrer miles de kilómetros antes de impactar sobre sus objetivos. Analistas militares sostienen que fue concebido específicamente para evadir los sistemas antimisiles desarrollados por Estados Unidos y la OTAN.

La nueva prueba ocurre apenas meses después de la expiración formal del tratado New START, firmado en 2010 por Washington y Moscú para limitar el número de armas nucleares estratégicas desplegadas por ambas potencias. La caída del acuerdo dejó sin vigencia los mecanismos de verificación mutua y las restricciones cuantitativas sobre misiles y ojivas nucleares, una situación que despertó preocupación en organismos internacionales y especialistas en seguridad global.

Desde Naciones Unidas advirtieron que el fin del pacto representa “un momento grave para la paz y la seguridad mundial”, mientras distintos gobiernos occidentales alertaron sobre el riesgo de una nueva carrera armamentística. En ese escenario, el despliegue del Sarmat aparece como una demostración política y militar del Kremlin en plena disputa estratégica con Occidente.

La exhibición del poder nuclear ruso coincide además con una intensificación de los ataques sobre territorio ucraniano. En los últimos días, Kiev denunció nuevas ofensivas masivas con drones y misiles lanzados por las fuerzas rusas sobre distintas ciudades del país. El presidente Volodimir Zelensky aseguró que Moscú utilizó cientos de drones y decenas de misiles en ataques consecutivos que dejaron muertos y heridos en la capital ucraniana y otras regiones.

Aunque Rusia sostiene que el desarrollo del Sarmat forma parte de un programa defensivo de modernización militar, la prueba volvió a instalar el temor internacional ante el deterioro de los acuerdos de desarme nuclear construidos tras la Guerra Fría. La combinación entre el colapso de los mecanismos de control armamentístico y la guerra abierta en Europa del Este profundiza un escenario de incertidumbre geopolítica que preocupa tanto a las potencias occidentales como a organismos multilaterales.