domingo 12 de abril de 2026
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Von der Leyen admite el «error estratégico» de Europa con la energía nuclear y anuncia un plan para revertirlo

La presidenta de la Comisión Europea usó la cumbre nuclear de París para reconocer que el continente pagó un alto precio por abandonar el átomo y presentó una nueva estrategia centrada en reactores modulares pequeños, con una garantía de inversión de 200 millones de euros.

En el escenario de La Seine Musicale de París, con Emmanuel Macron como anfitrión y el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Mariano Grossi, entre los presentes, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, abrió este martes la segunda Cumbre de Energía Nuclear con una autocrítica inusualmente directa: Europa cometió un «error estratégico» al alejarse de la energía nuclear.
El diagnóstico estuvo respaldado por un dato concreto. En 1990, un tercio de la electricidad europea provenía de centrales nucleares; hoy esa cifra cayó a apenas un 15%. Para Von der Leyen, ese retroceso no fue el resultado de fuerzas inevitables sino de una elección deliberada de política energética, y una equivocada. Sus palabras apuntaron, sin nombrarlo, al caso alemán: el país que más lejos llevó esa lógica al cerrar sus últimos reactores en 2023.

El telón de fondo del discurso fue la vulnerabilidad energética que exhibe Europa frente a las turbulencias geopolíticas. Von der Leyen señaló que la dependencia del continente en combustibles fósiles importados lo coloca en una desventaja estructural, especialmente en períodos de inestabilidad como el actual conflicto en Medio Oriente. A eso se suma el problema de los precios: la cuestión de la electricidad «estructuralmente demasiado cara» se ha vuelto, según la presidenta, crucial para el futuro económico de la Unión Europea. Las industrias del futuro —robótica, inteligencia artificial— dependen de energía abundante y barata, y Europa corre el riesgo de quedarse atrás en esa carrera.
Frente a ese cuadro, Von der Leyen propuso que el continente apueste por sus dos fuentes de producción local: las renovables y la nuclear. Sostuvo que el sistema energético más eficiente combina la estabilidad de la energía nuclear con la variabilidad de las fuentes renovables, con soporte de almacenamiento, gestión flexible de la demanda y expansión de las redes eléctricas.

El anuncio central de la jornada fue la presentación de una Estrategia Europea para los Reactores Modulares Pequeños (SMR, por sus siglas en inglés). Von der Leyen fijó como objetivo tener tecnología SMR operativa en Europa a comienzos de la década de 2030, complementando a las centrales nucleares tradicionales dentro de un sistema energético flexible. La estrategia descansa sobre tres pilares: la creación de entornos regulatorios simplificados mediante «sandboxes» transfronterizos que permitan experimentar con tecnologías innovativas; la movilización de inversión privada a través de una garantía de 200 millones de euros financiada con fondos del mercado de carbono europeo; y una cooperación entre Estados miembros para armonizar marcos regulatorios, agilizar permisos y desarrollar las habilidades que el sector requiere.

La presidenta de la Comisión quiso también subrayar las fortalezas con las que Europa ingresa a esta nueva etapa. «Tenemos medio millón de trabajadores altamente calificados en el sector nuclear, muchos más que Estados Unidos y China», afirmó, y añadió que el continente lidera la innovación global en reactores modulares. La ambición declarada es que Europa se convierta en un hub mundial de la energía nuclear de próxima generación.
La Unión Europea ya había dado pasos previos en esa dirección: actualizó las reglas de ayudas de Estado para ampliar el apoyo al sector y lanzó la primera alianza industrial mundial para reactores modulares pequeños. También propuso más de 5.000 millones de euros en su próximo presupuesto para investigación en fusión nuclear, incluyendo el proyecto ITER. La nueva estrategia anunciada en París es, según Von der Leyen, el siguiente escalón en ese camino