El Premio Galvele se lo llevaron los del Sabato

En el marco del Congreso Internacional de Metalurgia y Materiales, celebrado la semana pasada en Bariloche, se otorgó el PREMIO JOSÉ GALVELE al “Mejor trabajo de investigación en degradación de materiales” al trabajo presentado por Edgar Hornus, egresado del Instituto Sabato.

Hornus es investigador de la Gerencia Materiales de CNEA y egresado de la Maestría y del Doctorado del Sabato; y actualmente se encuentra realizando su estadía postdoctoral en Curtin University de Australia, bajo la supervisión del Dr. Mariano Iannuzzi, también egresado de Ingeniería en Materiales del Instituto Sabato (2002). Es .

El premio Dr. José Galvele es otorgado como reconocimiento al mejor trabajo en el área de Degradación de Materiales presentado en el Congreso SAM-CONAMET que se desarrolla en la Argentina cada 2 años. Los trabajos presentados deben estar referidos al desarrollo o mejoramiento de una teoría que provea un mejor entendimiento de los fenómenos de degradación de materiales, así como al desarrollo o mejoramiento de un método, proceso, equipo o material que facilite su prevención.

Los congresos SAM-CONAMET se han posicionado, en estas últimas décadas, entre los mayores encuentros iberoamericanos sobre investigación, aplicaciones y tecnología de los materiales. La principal institución organizadora de esta edición del congreso es la Asociación Argentina de Materiales que se propone congregar a especialistas de las Ciencias de los Materiales, establecer contactos, mejorar la integración y presentar los últimos desarrollos e innovaciones en esta área. En esta última edición se presentaron más de 700 trabajos y asistieron medio millar de participantes.

El trabajo ganador Titulado “Repasivación por enfriamiento de la corrosión en rendijas de aleaciones Ni-Cr-Mo”, formó parte de la tesis doctoral de Edgar C. Hornus, dirigida por el Dr. Ricardo M. Carranza y el Dr. Martín A. Rodríguez, ambos egresados del Sabato.

Rodríguez es investigador adjunto del CONICET, de la Gerencia Materiales de CNEA y docente de la cátedra de Degradación de Materiales I del Sabato. Carranza es el director de la Maestría en Ciencia y Tecnología y coordinador de los posgrados del Instituto.

Desde principios del 2000 el Departamento Corrosión de la CNEA comenzó a estudiar las aleaciones Ni-Cr-Mo debido a su potencial uso como barreras ingenieriles en repositorios geológicos de residuos nucleares. Estas aleaciones poseen una resistencia a la corrosión extremadamente elevada en los ambientes típicamente asociados con la disposición final de residuos nucleares. Estas investigaciones aportan en la búsqueda de materiales con una alta vida útil que alcancen un periodo de contención que puede llegar hasta los 10.000 años. Para ello se recurre a datos experimentales (obtenidos en laboratorio o in situ), análogos naturales y modelado.

Uno de los posibles modos de falla de las aleaciones Ni-Cr-Mo es la corrosión en rendijas en presencia de cloruros. La corrosión en rendijas puede ocurrir en superficies metálicas ocluidas donde el flujo de especies químicas se halla muy restringido. Los cloruros son iones presentes en prácticamente todas las aguas subterráneas. Si bien existe una gran base de datos experimentales que permite inferir las condiciones en las cuales estos materiales se hallarán libres de daño por corrosión en rendijas, la totalidad de los datos se han obtenido en forma isotérmica, es decir, a temperatura constante. Los residuos nucleares de nivel alto almacenados en los contendores son emisores de calor. Se estima que las paredes de los contenedores estarán expuestas a una temperatura que se incrementará en el tiempo hasta alcanzar un máximo, luego del cual disminuirá muy lentamente. La pregunta que surge inmediatamente es qué sucedería si, por algún motivo, la corrosión en rendijas se inicia a alta temperatura y luego se propaga a temperaturas menores. El objetivo de este trabajo fue determinar si los límites de condiciones ambientales que se habían fijado previamente, mediante ensayos a temperatura constante, son aplicables en condiciones de enfriamiento.

Las aleaciones Ni-Cr-Mo (Niquel Cromo Molibdeno), tal como sucede con los aceros inoxidables, se hallan protegidas de la corrosión por una película de óxidos muy delgada que se forma espontáneamente, denominada película pasiva. Los ensayos electroquímicos aplicados consisten en provocar la ruptura localizada de esta película para luego reestablecerla en un proceso denominado repasivación. Esto permite determinar en forma conservadora los límites de las condiciones ambientales en las cuales se produce, o no se produce, la corrosión en rendijas.

En su trabajo Hornus desarrolló un método de cinco etapas para estudiar la repasivación por enfriamiento de las aleaciones Ni-Cr-Mo. Aplicando este método, se concluyó que para velocidades de enfriamiento extremadamente lentas, como las que se anticipan en los repositorios geológicos, las condiciones establecidas previamente en ensayos isotérmicos son aplicables, con un buen margen de seguridad, en condiciones de enfriamiento. Estos resultados indican que podemos utilizar la base de datos de ensayos experimentales obtenidos a temperatura constante.