La ciencia despide a Fidelito

Lamentan la muerte del Dr. Fidel Castro Diaz-Balart.

El pasado 1 de febrero murió el experto nuclear cubano Dr. Fidel Castro Díaz-Balart. Autor de una decena de libros y artículos en más de 120 publicaciones. Era profesor emérito de la Universidad de Kioto y recibió diversas distinciones en universidades de Rusia y Ucrania.

Fidelito -como se le conocía- dedicó su vida a la ciencia y llegó a dirigir la política nuclear de su país, nació en La Habana el 1 de septiembre de 1949, hijo del líder de la revolución cubana, Fidel Castro Ruz con Mirtha Díaz-Balart, quienes se casaron el 10 de octubre de 1948.

Después de realizar estudios en su país, donde mostró gran interés por las matemáticas, se trasladó a la Unión Soviética donde se doctoró en Ciencias Físico Matemáticas por el Instituto de Energía Atómica I. V. Kurchatov de Moscú y se graduó “suma cum laude” en Física Nuclear por la Universidad Estatal M. V. Lomonosov de Moscú (1974) y su filial del Instituto Unificado de Investigaciones Nucleares (JINR).

De regreso a Cuba obtuvo un segundo doctorado en Ciencias por el Instituto Superior de Ciencias y Tecnología Nucleares de La Habana.

Además, cursó estudios de postgrado y maestrías en Reactores Nucleares, en Métodos Modernos de Dirección en la Academia de Economía Nacional adscrita al Consejo de Ministros de la ex URSS y en Dirección Integrada de Proyectos en la Escuela de Organización Industrial (EOI) de Madrid.

Desde su creación en 1980 fue secretario ejecutivo de la Comisión de Energía Atómica de Cuba y de la Secretaría Ejecutiva de Asuntos Nucleares. Desde estos puestos fue el máximo responsable de la política nuclear cubana.

También fue catedrático del Instituto Superior de Ciencias Avanzadas y Tecnología de La Habana y asesor del Consejo de Estado para la Ciencia, la Tecnología y el Medio Ambiente.

Además, desarrolló una prolífica labor como escritor en el campo de la energía nuclear, con títulos como “Elementos y reflexiones en torno a la Política Científica Nacional” (1985); el ensayo “Nuclear Energy in the national economy of the Republic of Cuba” (1986); “Espacio y tiempo en la filosofía y la física” (1988) y “Energía nuclear y desarrollo” (1990).

También es obra suya “El gran desafío del Tercer Milenio. Energía nuclear: peligro ambiental o solución para el futuro” (1997), en el que ilustró la construcción de la central cubana de Juragua y defendió el uso pacífico de esta energía (también titulado: Energía nuclear: ¿Peligro ambiental o solución para el siglo XXI”, 1999).

Otros de sus títulos fueron “Ciencia, innovación y futuro” (2000); “Ciencia, Innovación y Futuro” (2012), en el que profundizó en los retos de la industria en el siglo XXI para usar de modo inteligente y racional sus recursos y “Ciencia para la innovación: experiencia cubana” (2016).

Coordinó asimismo la obra “Cuba. Amanecer del Tercer Milenio” (2002), en el que varios científicos de la isla explicaban el desarrollo tecnológico de su país en diversos campos.

Era miembro de la Academia de Ciencias de Cuba, de la sociedad Económica Amigos del País, de la Sociedad Cubana de Física, de la Asociación Iberoamericana de Innovación Tecnológica (ALTEC) y de la Sociedad Española para la Historia de la Ciencia y la Tecnología.

Tenía tres hijos: Mirta María, Fidel Antonio y José Raúl y tras una fuerte depresión se suicidó.