Examen de instalaciones en Fukushima

Rafael Grossi examinó las áreas de vertido y muestreo.

El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, se unió a autoridades locales y representantes de grupos pesqueros y empresariales en una reunión en Fukushima, donde les aseguró que los vertidos se están llevando a cabo «sin impacto para el medio ambiente, el agua, los peces y los sedimentos».

Grossi visitó Fukushima por primera vez desde que comenzó el vertido de las aguas tratadas en agosto de 2023.

El argentino examinó las instalaciones de vertido y muestreo, escoltado por Tomoaki Kobayakawa, presidente de la empresa operadora de la central, Tokyo Electric Power Company Holdings (TEPCO).

En ese marco, señaló la importancia de «la transparencia, la precisión técnica y un diálogo honesto».

Además, remarcó que está «abierto a escuchar las preocupaciones y necesidades de los residentes».

Cabe mencionar que la catástrofe de 2011 dañó el suministro eléctrico y las funciones de refrigeración de los reactores de la central de Fukushima, provocando la fusión de tres reactores y la acumulación de grandes cantidades de aguas residuales radiactivas.

Tras más de una década de trabajos de limpieza, el 24 de agosto la central comenzó a verter el agua después de tratarla y diluirla con grandes cantidades de agua de mar, iniciando un proceso que se espera que dure décadas.

Los vertidos han suscitado la oposición de grupos de pescadores y países vecinos, entre ellos China, que prohibió todas las importaciones de marisco japonés inmediatamente después del inicio de los vertidos.

«No hay ninguna razón científica para imponer ninguna restricción a los productos procedentes de nosotros», afirmó en la reunión de Iwaki, al sur de la central de Fukushima Daiichi.

La máxima autoridad del organismo subrayó que «algunos países vecinos también están manifestando su preocupación».

El veto chino al marisco japonés afectó sobre todo a los exportadores de vieiras de Hokkaido. En consecuencia, Tokio destinó un fondo de más de 100.000 millones de yenes (680 millones de dólares) que incluye compensaciones y otras ayudas, incluidas medidas para ayudar a encontrar otros destinos de exportación.

El presidente de OIEA destacó que el organismo tiene su propia oficina y laboratorio en la central de Fukushima para supervisar el proceso de forma independiente.