Más de 90 jefes y los cuatro gremios del sector firmaron una carta donde denuncian pérdida salarial del 35% y una fuga de hasta 500 profesionales en dos años. El secretario de Asuntos Nucleares evitó abordar la crisis y disparó contra la Comisión Nacional de Energía Atómica, desatando un reclamo unificado por su salida.
El conflicto comenzó con un fuerte cruce entre el secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Napoli, y el personal jerárquico y gremial de la CNEA. La semana pasada, más de 90 jefes y jefas de sectores operativos del organismo, junto a los cuatro gremios que representan a los trabajadores, presentaron una carta a las autoridades denunciando la grave crisis salarial y presupuestaria que afecta a la institución.
En el documento, los profesionales advirtieron sobre un «insostenible deterioro salarial» que, según datos actualizados de las asambleas de trabajadores, provocó una pérdida del poder adquisitivo del 35% en los últimos dos años. Esta situación desembocó en una masiva fuga de talentos: desde finales de 2023, entre 400 y 500 especialistas abandonaron el organismo, lo que implica una pérdida de un profesional por día. Los firmantes de la carta señalaron que «grupos enteros de trabajo han desaparecido literalmente», generando un peligroso «hueco generacional» que impide la transmisión de saberes y experticias tecnológicas adquiridas durante décadas. La falta de fondos también paralizó proyectos estratégicos como los reactores CAREM y RA-10, considerados pilares del desarrollo nuclear nacional.
La respuesta del secretario de Asuntos Nucleares no se hizo esperar y llegó a través de sus redes sociales. Lejos de atender los reclamos, Ramos Napoli sostuvo que «durante años, se utilizó a la CNEA —y al sector nuclear en general— como aguantadero de la política», justificando que la dotación de personal se duplicó sin generar nuevas fuentes de ingresos. Desde el sector gremial rechazaron de plano la acusación. La Asociación Profesional de CNEA y Actividad Nuclear (APCNEAN) tildó los dichos de «profunda ignorancia» o «mala intención», desmintiendo la afirmación de que el 50% del personal sea administrativo. Los gremios recordaron que el propio gobierno de Javier Milei había presentado en febrero de 2025 un ambicioso «Plan Nuclear Argentino» con promesas de inversión, pero a más de un año del anuncio solo hubo ajuste y despidos.
Para la APCNEAN, las declaraciones de Ramos Napoli constituyen «una muestra de desprecio a las instituciones que gestiona y a las personas que las sostienen día a día». La entidad sindical criticó además que el funcionario haya evitado referirse a los problemas concretos que atraviesa el sector, como la renovación de cientos de contratos por plazos de apenas tres meses, generando una «incertidumbre particularmente destructiva».
Ramos Napoli asumió su cargo en diciembre de 2025, cuando el gobierno creó la Secretaría de Asuntos Nucleares en el ámbito del Ministerio de Economía. De formación abogado, el funcionario de 32 años no poseía experiencia previa en el área nuclear y había desempeñado funciones en la Casa de la Moneda y en la Secretaría de Comunicación Digital de Karina Milei, antes de ser designado al frente de la empresa estatal Dioxitek. Según publicó el sitio La Política Online, el secretario accedió en agosto de 2025 a un crédito hipotecario del Banco Nación por casi 200 millones de pesos para adquirir su vivienda.
El trasfondo del conflicto se inscribe en una política de ajuste que viene afectando a todo el sector científico. La inversión en la CNEA cayó un 26,8% en 2024 y un 21,4% en 2025, mientras que el crédito inicial para 2026 implica una reducción adicional del 12,6%, consolidando una caída real del presupuesto del 49,7% en apenas tres años. Como consecuencia, el 92% de los trabajadores del organismo perciben un sueldo básico por debajo de la línea de pobreza, y hay categorías profesionales con años de experiencia que quedaron relegadas por debajo de la línea de indigencia.
Frente a este escenario, los trabajadores nucleares elevaron formalmente el pedido de renuncia del secretario. La exigencia, que ya circula en redes sociales y plataformas como Change.org, sostiene que Ramos Napoli «no cuenta con formación ni experiencia real en el área nuclear» y que sus declaraciones reflejan «un desprecio inaceptable» hacia la labor de científicos y técnicos. Hasta el cierre de esta edición, el funcionario no se había pronunciado sobre el pedido de renuncia ni había dado señales de revisar su postura frente al conflicto.











